¿Cuánta pobreza tolera la democracia?
Tiene límites la democracia? ¿Qué efecto tiene la pobreza y desigualdad social en la democracia? o como una vez preguntó el político sueco Pierre Schori: ¿Cuánta pobreza tolera la democracia?. El escritor mexicano Carlos Fuentes responde así: "¿Es un demagogo Federico Mayor, a la sazón director general de la UNESCO, cuando declara que "es inaceptable que un mundo que gasta aproximadamente 800.000 millones de dólares al año en armamento no pueda encontrar el dinero -estimado en 6.000 millones por año- para dar escuela a todos los niños en el año 2000"? ¿Es un demagogo James Wolfensohn, presidente del Banco Mundial, cuando estima que "tan sólo un 1% de rebaja en gastos militares en el mundo serían suficientes en términos financieros" para sentar frente a un pizarrón a todos los niños del mundo? ¿Es un demagogo el doctor Bernard Lown, premio Nobel de la Paz 1985, cuando afirma que "con sólo aumentar los gastos de salud con 75 centavos de dólar por persona y por año... se proveería de dinero suficiente para inmunizar a todos los niños de los países en desarrollo de las enfermedades -la lista es muy larga- que les amenazan...Esta cifra representa el gasto militar de un solo día en todo el mundo.?"(Fuentes, 2001).
La juventud estudiantil panameña no acepta divorciar la democracia de un proyecto incluyente, en el que encuentra un espacio importante a la dimensión ambiental. Por eso para ellos/ellas el desempleo es el principal problema del país seguido muy de cerca por la pobreza. y la forma de gobernar. La visión de los/las jóvenes con relación a los objetivos nacionales que el país debe buscar, se ubica en primer lugar en la protección adecuada de los más pobres, seguida de la reducción de la contaminación del ambiente como segunda mención y el atraer empresas con tecnologías altas como tercera mención. El tema ambiental se destaca al afirmar el 60%, que debe dársele prioridad a la protección del ambiente, aún por encima del crecimiento económico.
Para la mayoría (57%), la diferencia entre lo que gana la gente rica respecto a los pobres es muy grande y el 41% opina que hay pobreza en Panamá por que la sociedad los trata injustamente. Entre las cosas que deberían dársele más importancia en Panamá los/las jóvenes se encuentra como primera mención la lucha contra el alto costo de la vida ; y como segunda opción la protección de la libertad de expresión. Para el 46% las nuevas ideas son generalmente mejores que las viejas. Para el 53% es responsabilidad del Estado asegurar el bienestar de todos y todas. El 54% opina que con el bienestar de la mayoría se alcanza el bienestar individual con relación al 27% que opina que el bienestar se busca individualmente.
El 46% piensa que la libertad acaba cuando se lastiman los derechos de otros y otras, con relación al 33% que opina que nada debe limitar la libertad de las personas. La competencia económica es buena para el 59% en comparación con el 19% que piensa lo contrario. (Datos de Procesos, 2000).
Este conjunto de preferencias ideológicas parecen cuestionar en parte la idea del "self-made man" a través del cual una persona puede llegar al éxito social y económico con su propio esfuerzo individual, no por la ayuda del gobierno o de otros, no obstante la pobreza o las desventajas socio-económicas que le pueden afectar. Este enfoque muy corriente en la cultura norteamericana se vincula con la idea que en ese país se ha generado históricamente una cultura y un sistema social especialmente propicio a este enfoque. Por eso, los pobres son los responsables de su propia miseria y su propio "fracaso", por lo que el Estado y el sector económico acomodado no deben preocuparse demasiado por la justicia social.
La solidaridad socialmente organizado y el liderazgo del Estado importan mucho en una situación como la de Panamá, por los que son imprescindible las políticas sociales de equidad y la solidaridad frente a las desigualdades y vulnerabilidades, pues de otra manera, se va petrificando brecha social entre ventajas y desventajas sociales.
Pero esta visión juvenil no se escuda por ello en un estatismo paralizador, sino que saluda la competencia económica pero no como epicentro en un mercado absoluto, sino rigiendo en su espacio propio como parte de la dinámica multisectorial de la sociedad, en este sentido la libertad económica tiene sus límites en las otras libertades que conjugan el libre albedrío humano.
La propuesta es por la innovación (ideas nuevas), pobre juventud si no fuese así, que valida la necesidad de no aceptar pensamientos únicos hegemónicos, ni modelos eternos sino la audacia que hincha las velas de los navíos.
La juventud estudiantil panameña no acepta divorciar la democracia de un proyecto incluyente, en el que encuentra un espacio importante a la dimensión ambiental. Por eso para ellos/ellas el desempleo es el principal problema del país seguido muy de cerca por la pobreza. y la forma de gobernar. La visión de los/las jóvenes con relación a los objetivos nacionales que el país debe buscar, se ubica en primer lugar en la protección adecuada de los más pobres, seguida de la reducción de la contaminación del ambiente como segunda mención y el atraer empresas con tecnologías altas como tercera mención. El tema ambiental se destaca al afirmar el 60%, que debe dársele prioridad a la protección del ambiente, aún por encima del crecimiento económico.
Para la mayoría (57%), la diferencia entre lo que gana la gente rica respecto a los pobres es muy grande y el 41% opina que hay pobreza en Panamá por que la sociedad los trata injustamente. Entre las cosas que deberían dársele más importancia en Panamá los/las jóvenes se encuentra como primera mención la lucha contra el alto costo de la vida ; y como segunda opción la protección de la libertad de expresión. Para el 46% las nuevas ideas son generalmente mejores que las viejas. Para el 53% es responsabilidad del Estado asegurar el bienestar de todos y todas. El 54% opina que con el bienestar de la mayoría se alcanza el bienestar individual con relación al 27% que opina que el bienestar se busca individualmente.
El 46% piensa que la libertad acaba cuando se lastiman los derechos de otros y otras, con relación al 33% que opina que nada debe limitar la libertad de las personas. La competencia económica es buena para el 59% en comparación con el 19% que piensa lo contrario. (Datos de Procesos, 2000).
Este conjunto de preferencias ideológicas parecen cuestionar en parte la idea del "self-made man" a través del cual una persona puede llegar al éxito social y económico con su propio esfuerzo individual, no por la ayuda del gobierno o de otros, no obstante la pobreza o las desventajas socio-económicas que le pueden afectar. Este enfoque muy corriente en la cultura norteamericana se vincula con la idea que en ese país se ha generado históricamente una cultura y un sistema social especialmente propicio a este enfoque. Por eso, los pobres son los responsables de su propia miseria y su propio "fracaso", por lo que el Estado y el sector económico acomodado no deben preocuparse demasiado por la justicia social.
La solidaridad socialmente organizado y el liderazgo del Estado importan mucho en una situación como la de Panamá, por los que son imprescindible las políticas sociales de equidad y la solidaridad frente a las desigualdades y vulnerabilidades, pues de otra manera, se va petrificando brecha social entre ventajas y desventajas sociales.
Pero esta visión juvenil no se escuda por ello en un estatismo paralizador, sino que saluda la competencia económica pero no como epicentro en un mercado absoluto, sino rigiendo en su espacio propio como parte de la dinámica multisectorial de la sociedad, en este sentido la libertad económica tiene sus límites en las otras libertades que conjugan el libre albedrío humano.
La propuesta es por la innovación (ideas nuevas), pobre juventud si no fuese así, que valida la necesidad de no aceptar pensamientos únicos hegemónicos, ni modelos eternos sino la audacia que hincha las velas de los navíos.