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¿Cuánto dura un "hasta que"?


Es evidente, y hasta cierto punto entendible, el malestar que embarga a múltiples personas por la designación de un militar de carrera al frente de la Policía Nacional. Las razones, más que vigentes, responden a las aterradoras y aberrantes prácticas que caracterizaron por más de cuatro décadas la trayectoria indecorosa de quienes a sangre y fuego detentaron los más importantes y estratégicos núcleos del poder nacional actuando en nombre y representación de una institución, que después de 18 años de aquel episodio bélico que tiñó de luto y dolor una página indeleble de nuestra historia reciente, continúa arrastrando el aura maldita de la incredulidad.

Hoy, con visión progresista y esperanzadora, podemos contemplar un país pujante en los albores de la vida democrática, gracias a los aportes y la supervisión continua de una ciudadanía activa que hace valer sus derechos constitucionales y vigila celosamente el cumplimiento de los mismos, fortaleciendo así sus instituciones y perfeccionando paulatinamente las aristas del Estado de Derecho al cual todos aspiramos. Son estas contribuciones las que enorgullecen y nos hacen sentir satisfechos de haber modelado un Panamá que goza del respeto y la credibilidad de un número plural de su membresía. Por lo tanto, más que despilfarrar el tiempo y concentrarnos en la investidura de quien regenta nuestra institución armada, desprendámonos de los prejuicios y fantasmas que aún deambulan nuestros anales; sin perder de vista que estamos inmersos en una sociedad que años tras años observa impotente el crecimiento sostenido de la ola de criminalidad, con reportes estadísticos alarmantes, los cuales dan cuenta cada 15 minutos de la embestida de un nuevo hecho delictivo a nivel nacional.

Sociedad que, así como experimenta un desarrollo encomiable y vertiginoso, simultáneamente demanda profesionalismo y capacitación de quienes dirigen y conforman el pie de fuerza del cual todos los Estados democráticos requieren para además de preservar el orden público, garantizar la vida, honra y bienes de sus asociados.

Señor Presidente, con su temeraria actuación, creyendo haber realizado una excelente maniobra político-administrativa, coloca el dedo a una herida abierta en la memoria de muchos y abre paso a un acalorado debate legal que pone en entredicho la legitimidad de su designación, estimulando la suspicacia y soslayando el intelecto de una ciudadanía que pese a no objetar la trayectoria moral del personaje en cuestión, exige conocer a ciencia cierta, para usted ¿cuánto dura un "hasta que?" 

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América