¿Cuánto hemos avanzado?
Si las autoridades decidieran dejar de quejarse por las malas noticias que registran los periódicos sobre la lentitud, la incompetencia, la falta de eficiencia, la corrupción y los desmayos de la integridad en el ejercicio del oficio público, y en vez de eso tuviesen un programa atractivo de información veraz, relevante y periódica, mediante el cual se comunica a la ciudadanía sobre lo que realmente hacen en beneficio del país; si alguna institución, la Asamblea Nacional, por ejemplo, se encargara de mantener en su sitio en internet un detalle de las leyes que se han expedido en desarrollo de las reformas constitucionales; si la Corte Suprema mantuviese al día la publicación de los fallos en los que se da cuenta de una nueva jurisprudencia en desarrollo de las nuevas normas constitucionales y legales; si las distintas instituciones del sector justicia hicieran un esfuerzo por informar de modo global sobre su gestión en materia de justicia; en fin, si todos pudiéramos tener acceso regular, frecuente, a información de buena calidad, sobre la gestión de las distintas reformas que ha iniciado el actual gobierno, probablemente tendríamos una visión más optimista del camino andado. Pero probablemente no.
Cada pieza de información sobre la gestión pública pareciera que hay que arrancársela a ese ogro filantrópico que es el Estado (según la conocida frase de Octavio Paz). Al final, la falta de información devalúa la calidad de la gestión pública, debilita la credibilidad y obstaculiza las oportunidades para avanzar. Tan sencillo que es colgar la información de los sitios en internet que tienen todas las instituciones públicas. ¿O será que el problema está en que no hay mucho que mostrar?
Cada pieza de información sobre la gestión pública pareciera que hay que arrancársela a ese ogro filantrópico que es el Estado (según la conocida frase de Octavio Paz). Al final, la falta de información devalúa la calidad de la gestión pública, debilita la credibilidad y obstaculiza las oportunidades para avanzar. Tan sencillo que es colgar la información de los sitios en internet que tienen todas las instituciones públicas. ¿O será que el problema está en que no hay mucho que mostrar?