Cubileteos políticos
A la edad que tenemos, viviendo años prestados, estamos aprendiendo cosas del mundo de la política que nunca nos detuvimos a pensar que ignorábamos. Nos dimos cuenta de esto recientemente en una conversación con un amigo profesional, un poco mayor que nosotros y que ha tenido experiencia en cargos políticos, cosa que no hemos tenido nosotros. Tampoco la queremos.
Mencionábamos que nos sorprendía que los arnulfistas no estaban haciendo lo suficiente para "barrer para adentro" a los distintos grupos que aparentemente adversaban al PRD. Nuestro amigo nos comentaba que los arreglos políticos son sumamente difíciles de alcanzar. Las aspiraciones de los distintos grupos son de muy amplio espectro. En lo medular, giran alrededor de vicepresidencias y presidencias en comisiones del Legislativo y, lo que a nosotros en nuestra ingenuidad nos sorprende, de nombramientos con nombre y apellido, a la Toro, en determinados puestos del engranaje gubernamental.
Después de esta conversación, no nos sorprendió la noticia de que el PRD aseguró el control de la Asamblea al llegar a un acuerdo con Solidaridad. (El Panamá América, 20/8/99, portada). Lo que Solidaridad recibirá según el acuerdo, ya todos lo sabremos y leeremos. Cabe recordar que Solidaridad respaldó al torismo hasta más que el PRD, hasta que vieron la luz, no sabemos cómo, y se opusieron a la Sala Quinta. De modo que el cubileteo de Solidaridad no debe sorprender a nadie. No olvidemos que el PRD cuenta con 34 legisladores, más una legisladora solidaria, y que todos los grupos políticos saben esto.
El caso de los verdes es interesante. De 28 legisladores en 1990, bajaron a 1 en 1994. En 1999 se aferraron a un novel candidato presidencial para sobrevivir y lo lograron. Ahora, cobijan a tres "saltamontes" que no son verdes. En un supuesto acuerdo con el PRD se dice que los verdes insisten en la elaboración de una agenda legislativa que incluya propuestas de la campaña presidencial de Alberto Vallarino. Los verdes anuncian que aunque firmen un acuerdo con el PRD se mantendrán independientes como "la bancada popular". Les gustó ser "buque insignia".
Por su parte, los arnulfistas están cometiendo, en nuestra opinión errores garrafales: aparentemente han adoptado una actitud sumamente pasiva, no han desplegado estrategias políticas agresivas e imaginativas para ganarse el respaldo de las bancadas legislativas que le facilitarían la concreción de sus planes de gobierno; "ningunean" a los "saltamontes" por una norma de su estatuto que podrían obviar, si lo quisieran; dependen de la indudable popularidad de la presidente electa, pero quizás la quemen porque no saben mejor, por ejemplo, cuando le asesoraron que interviniera en el reciente problema de la DIMA.
Si recordamos la politiquería rampante existente en el país, desde antes de 1968 y durante los 26 años de narcodictadura, que ha escalado niveles de corrupción progresivamente superiores, y analizamos hechos recientes como los que hemos detallado, nos quedamos con los tipos de la politiquería que casi nos llevan a un "fujitorismo" en Panamá y que produjeron un "chavismo" en Venezuela.
Concluimos, tenemos una necesidad por de más urgente de refinar, purificar, nuestros cubileteos políticos. Si la ciudadanía no lo exige y los partidos políticos ni se lo imaginan, ni lo intentan, sólo nos resta exclamar, ¡pobre Panamá!
Mencionábamos que nos sorprendía que los arnulfistas no estaban haciendo lo suficiente para "barrer para adentro" a los distintos grupos que aparentemente adversaban al PRD. Nuestro amigo nos comentaba que los arreglos políticos son sumamente difíciles de alcanzar. Las aspiraciones de los distintos grupos son de muy amplio espectro. En lo medular, giran alrededor de vicepresidencias y presidencias en comisiones del Legislativo y, lo que a nosotros en nuestra ingenuidad nos sorprende, de nombramientos con nombre y apellido, a la Toro, en determinados puestos del engranaje gubernamental.
Después de esta conversación, no nos sorprendió la noticia de que el PRD aseguró el control de la Asamblea al llegar a un acuerdo con Solidaridad. (El Panamá América, 20/8/99, portada). Lo que Solidaridad recibirá según el acuerdo, ya todos lo sabremos y leeremos. Cabe recordar que Solidaridad respaldó al torismo hasta más que el PRD, hasta que vieron la luz, no sabemos cómo, y se opusieron a la Sala Quinta. De modo que el cubileteo de Solidaridad no debe sorprender a nadie. No olvidemos que el PRD cuenta con 34 legisladores, más una legisladora solidaria, y que todos los grupos políticos saben esto.
El caso de los verdes es interesante. De 28 legisladores en 1990, bajaron a 1 en 1994. En 1999 se aferraron a un novel candidato presidencial para sobrevivir y lo lograron. Ahora, cobijan a tres "saltamontes" que no son verdes. En un supuesto acuerdo con el PRD se dice que los verdes insisten en la elaboración de una agenda legislativa que incluya propuestas de la campaña presidencial de Alberto Vallarino. Los verdes anuncian que aunque firmen un acuerdo con el PRD se mantendrán independientes como "la bancada popular". Les gustó ser "buque insignia".
Por su parte, los arnulfistas están cometiendo, en nuestra opinión errores garrafales: aparentemente han adoptado una actitud sumamente pasiva, no han desplegado estrategias políticas agresivas e imaginativas para ganarse el respaldo de las bancadas legislativas que le facilitarían la concreción de sus planes de gobierno; "ningunean" a los "saltamontes" por una norma de su estatuto que podrían obviar, si lo quisieran; dependen de la indudable popularidad de la presidente electa, pero quizás la quemen porque no saben mejor, por ejemplo, cuando le asesoraron que interviniera en el reciente problema de la DIMA.
Si recordamos la politiquería rampante existente en el país, desde antes de 1968 y durante los 26 años de narcodictadura, que ha escalado niveles de corrupción progresivamente superiores, y analizamos hechos recientes como los que hemos detallado, nos quedamos con los tipos de la politiquería que casi nos llevan a un "fujitorismo" en Panamá y que produjeron un "chavismo" en Venezuela.
Concluimos, tenemos una necesidad por de más urgente de refinar, purificar, nuestros cubileteos políticos. Si la ciudadanía no lo exige y los partidos políticos ni se lo imaginan, ni lo intentan, sólo nos resta exclamar, ¡pobre Panamá!