Cuencas, zapatistas y campesinos
Arquitecto
No tengo necesidad de expresar cuán importantes son, tanto el aprovechamiento racional de la región interoceánica, como el Canal y sus opciones a futuro. Ambos temas los he abordado muchas veces a través de charlas, conferencias, escritos y participación en talleres de grupo para que su integración - con el debido consenso de los panameños - haga sentido dentro de un gran esquema nacional de desarrollo.
He repetido hasta el cansancio que el uno sin el otro no producirán esa relación de beneficio compartido, pues los dos asuntos - si son bien equilibrados sus aportes y respetados sus grados de influencia - se complementarán maravillosamente dadas las condiciones geográficas que han caracterizado este estrecho istmo desde tiempos inmemoriales.
Cuando se intentó plantar el CMA en diversos sitios que habían sido ocupados por el ejército norteamericano en las riberas de la vía interoceánica - concepto absurdo y totalmente contrario a los intereses de nuestra Nación - me opuse sistemáticamente por las razones que esbocé en los dos primeros párrafos de este artículo. Inutilizar sectores como Howard, Rodman y Kobbe - por citar algunos de los muchos lugares que quedaban excluidos de esa positiva correlación de contribuciones - era algo totalmente inaceptable dentro de los cánones de la planificación regional, los lineamientos urbanos y las políticas para el mejoramiento socioeconómico que se merecen todos los habitantes de la República de Panamá.
Entonces afloró la cantaleta sanguinaria de los carteles de la droga, los posibles atentados guerrilleros contra el Canal, el desmedido lavado de dinero dentro de la banca local, la amenaza de la República Popular China, amén de otros mil cuentos pavorosos que se parían a diario por no contar con la tutela protectora que - en teoría - se iba a ejercer desde el centro en referencia. Afortunadamente el asunto no prosperó y la ofensiva contra dicho flagelo se está llevando a cabo donde se debió considerar desde un principio: en las calles de las ciudades consumidoras y en los centros de producción que abastecen a dichas sociedades.
Hoy se presenta una condición similar respecto a la supuesta modernización que demanda el Canal a corto plazo. Otra vez, y por medio de propuestas sustentadas en datos estadísticos que insertan la vía interoceánica dentro del gran todo nacional, he planteado reflexiones que contemplan la obtención de agua y su adecuado acopio, un esquema de peajes basado en el uso racional de ella, el caudal del río Chagres y su óptimo aprovechamiento, ese necesario traspaso de beneficios hacia diferentes puntos del país y otros asuntos que ayudarían a evitar mayores daños ecológicos e impactos demográficos dentro de la cuenca original.
Reconozco que no soy el único que ha escrito sobre el tema, como tampoco he dicho que mis razonamientos acaparen la verdad absoluta. Al contrario; autorizados conocedores de la materia han vertido también sus opiniones al respecto. Sin embargo, y lo que resulta punto de coincidencia entre todos nosotros, es que la creación de los embalses de Río Indio, Caño Sucio y Coclé del Norte - causa del conflicto entre la Autoridad del Canal de Panamá y gran número de moradores dentro de dicha área - sólo se justifica si el tercer juego de esclusas es la meta que la ACP haya establecido, a priori y carente de sustentación producto de una gran consulta nacional, como propósito inapelable y que persiguen implantar a como de lugar.
Insisto en la necesidad de que la decisión que se adopte tendrá que contar con el aval del país entero. Se trata de una inversión similar - o mayor - a la deuda pública que pesa hoy día sobre cada uno de nosotros. Dicho lo anterior, y en vista de que se está echando mano a recursos tan deleznables como decir que miembros del Ejército Zapatista de Liberación Nacional han irrumpido en la región de Coclesito para brindar apoyo a las aspiraciones campesinas del sector, no puedo menos que repudiar tan imprudentes declaraciones que lo único que han logrado es aumentar la creciente desconfianza mundial que pesa sobre la República de Panamá. ¡Qué vergüenza! (bermudez@sinfo.net)