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Cuentos de la politiquería


No nos gusta hablar de los microrratoncitos. Sin embargo, entre éstos sobresale el Papa Egoró (PE). Una de las razones principales es que desilusionó a una pléyade de jóvenes muy bien intencionados que lo respaldaron firmemente en 1994. Otra es que le hizo el juego al partido de la narco-taurodictadura. La situación no parece haber cambiado. Veamos.
La mayoría de sus más destacadas seguidoras han dado el cambiazo. Una será candidata a alcaldesa de San Miguelito y otra buscará su reelección como legisladora, ambas apoyando la cuarta fuerza. Todavía otra aceptó una propuesta del PRD con la venia de Rubencito. Hasta aquí, opinamos, todo apunta a dividir igual que en 1994. Una cuarta hace tiempo apoya a Mireya.
Por otra parte, una conocida, no prominente porque así lo quiso la cúpula, fundadora del PRD se ha pasado al grupo de Joaquinsote, lo que significa también un apoyo a Albertito. De ésta lo que nos llama la atención es que aparentemente en un par de ocasiones fue planchada en sus aspiraciones políticas. La más reciente fue en las primarias del PRD con motivo de las cuales la distinguida dama insinuó que había existido fraude contra ella. Lástima que no fue más perseverante en su acusación.
Las anteriores son todas del género femenino, el que admiramos enormemente porque, repetimos, fue el sexo fuerte cuando decaía el ánimo de los varones durante la gloriosa Cruzada Civilista. Acabamos de oír que Raúl Leis también respaldará a Albertito. En éste, como en el caso de la legisladora de Barraza, nos sentimos un poco más acongojados.
Nos hemos concentrado en el PE por aquello de la división de los oposicionistas a la narco-taurodictadura. Esto es patético y no se reconcilia con los mejores intereses de Panamá. Además, el cuento de que Rubencito apoyaba a Mireya se lo comerán otros. No podemos llegar a otra conclusión dado el panorama que hemos descrito y que muchos conocen mejor que nosotros.
Cambiando de tema (¿o no?), el cuento de que se nombraría al ministro Blanco como subadministrador del Canal, antes del nuevo gobierno, para no levantar suspicacias de intromisión política nos lo "cambean". Nunca se podrá exagerar la injerencia taurina en los órganos Legislativo y Judicial, el Tribunal Electoral y, sin lugar a dudas, en la Comisión y la Autoridad del Canal. El nombramiento de Blanco antes citado no sería más que el "icing" o la cereza en el pastel. Sólo Moya se cree el cuento de que "...esta designación debe hacerse antes de las elecciones para evitar suspicacias sobre la posible afinidad del subadministrador con el próximo presidente de la república." (El Panamá América, 20/1/99). Nos parece que está bueno ya. Es hora de que la ciudadanía exija un alto a todos estos actos que nada tienen que ver con nuestra preparación para asumir digna y correctamente el control de nuestro Canal.
Sentimos que no nos queda otra alternativa que continuar, aquí si es bueno el continuismo, señalando las llagas, las lacras, que de una forma u otra contradicen lo que significa el progreso, el bienestar y la higiene moral de Panamá. Exhortamos a todos a hacer esto sin importar qué candidata o candidato preferimos para las elecciones del 2 de mayo de 1999. Para nosotros esto es lo que significa ser independiente. Panamá es inmortal.

101 años de Panamá América

 
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