Cuestión de atreverse
En el marco del "Día Internacional de la no Violencia Contra la Mujer", que se celebra hoy, me uno al grupo de personas que constantemente luchan por lograr conciencia entre la población. Este problema social que año tras año aumenta en estadísticas, dejando en la orfandad a niños indefensos, familias sumidas en el dolor y la impotencia de no poder conseguir que se haga justicia a su ser querido, es una situación de nunca acabar.
Me refiero aquella hermana, amiga, compañera, vecina, madre o cónyuge que sin buscarla, encontró la muerte en manos de un desalmado que sin medir consecuencias, empino toda su furia y le arrebató la vida o bien la marcó por el resto de sus días. En estos casos hay quienes callan por temor a su victimario, muchas por desconocimiento a las leyes que les protegen; también porque se han acostumbrado a vivir bajo el yugo de su opresor o que desde niñas se les difundió la idea de que la mujer debe someterse al hombre, al grado que la agresión verbal y psicológica es familiar.
Adicional a ello están las mujeres profesionales, que no escapan de algún tipo de violencia, que no hacen valer sus derechos, no por ignorancia, sino por el qué dirán, mejor dicho, sólo por guardar las apariencias; prefieren llorar en silencio en la oscuridad de una habitación. No se puede dejar de mencionar a las que buscan ayuda en las corregidurías, instancia más cercana en una comunidad y que no hayan respuesta oportuna, o en el mejor de los casos, una boleta de protección que no evita que sólo en días u horas, los medios de comunicación se hagan eco de los horribles asesinatos de mujeres por sus parejas o ex parejas sentimentales.
Más de 600 casos se han recibido en el Centro de Orientación y Atención Integral (COAI) del Ministerio de Desarrollo Social (MIDES), muestra que refleja que hay mayor conciencia en la mujer para no dejarse amedrentar por nada ni nadie. De ello se desprende que hasta septiembre de 2008, 215 denuncias corresponden a violencia física, 426 a violencia psicológica y 20 a violencia sexual. Mientras que, de acuerdo a datos recabados de los medios escritos, unas 37 mujeres han sido asesinadas, siete de ellas por su pareja, cuatro por su ex pareja, cuatro por familiares o conocidos y 22 por desconocidos/sin vínculos.
Las reformas al Código Penal, que establece el aumento de penas en caso de homicidios y violencia doméstica, al pasar de 20 a 30 años, significan un paso en firme contra las acciones a favor de las víctimas del maltrato. Pero, la tarea no termina, falta crear mayor conciencia en las mujeres en hacer respetar sus derechos y atreverse a denunciar situaciones donde se sienten maltratadas.
Un papel importante también juega la familia y el sistema educativo, pues desde abajo se comienza a inculcarles a las niñas el respeto y los valores, ya que una vez que se pierden, las consecuencias a futuro con seguridad serán desastrosas. A los padres, evitar el seguir promoviendo el machismo en los varones, por el contrario, enseñarles la igualdad de género, de manera que las generaciones venideras crezcan y se desarrollen con una mentalidad sana, creando así ambientes y familias más justas.