Cuestión de honor
El primero de septiembre del 2000 fue juramentado como nuevo presidente de la Asamblea Nacional de Panamá, el Lic. Laurentino Cortizo quien al asumir este prestigioso cargo manifestó su intención de dirigir el palacio legislativo con transparencia, honestidad y respeto hacia los servidores públicos. A pocos días de haber culminado su gestión, tenemos que analizar las palabras alusivas a su periodo presidencial, donde se lograron muchas cosas, pero se irrespetaron otras. Comenzamos con su primer apostolado de transparencia que a mi criterio fue un excelente manejo de relaciones publicas e imagen ante la opinión publica; porque a lo interno la cosa no fue tan fácil para manejarse con los legisladores.
En segunda instancia sobre el termino honestidad, no soy Dios para juzgar las acciones de otros, pero respeto sus actuaciones en las finanzas públicas, que según sus críticos, siguieron los principios y leyes de contratación pública. Sin embargo, al pasar un vistazo por el tercer punto, con relación al respeto por los funcionarios públicos y su estabilidad laboral, debo hacer un alto y narrar una situación; sobre la base de una promesa hecha por alguien con cualidades de honor, pero que el tiempo borró de su memoria.
Mi persona, quien escribe esta líneas, fue despedido en septiembre pasado mediante resolución N. 76, debido a errores administrativos. Sin embargo, no perdí la calma y en octubre hablé personalmente con el presidente de la Asamblea y éste me dio su palabra de honor que me restituiría en mi cargo, en presencia del legislador Carlos Smith. Aunado a esta promesa esperé hasta enero con respaldo de nota original firmada por parlamentarios de las bancadas oficialista y oposición; pero la misma cayó en saco roto, no se si por motivos políticos o celos profesionales de otros funcionarios. Cuestión de honor.
A veces la ineficiencia a través de las formas más bajas del ser humano ( la mentira, bochinche o el arrastrómetro) pueden más que el trabajo serio y efectivo de aquellos que tenemos una visión practica del concepto periodístico-legislativo y su impacto en la comunidad nacional.
No soy un santo, tampoco estamos llorando; más bien respetamos la decisión del entonces señor presidente porque es soberano en sus decisiones, lo que cuestionamos cómo me lo hicieron saber algunos amigos parlamentarios es que la palabra de un hombre se respeta y se cumple. Nuestros comentarios no surgen por querer hacer crítica a su gestión dentro de la Asamblea Legislativa, más bien resurgen por actuaciones propias, sean por error o consejos inadecuados.
En segunda instancia sobre el termino honestidad, no soy Dios para juzgar las acciones de otros, pero respeto sus actuaciones en las finanzas públicas, que según sus críticos, siguieron los principios y leyes de contratación pública. Sin embargo, al pasar un vistazo por el tercer punto, con relación al respeto por los funcionarios públicos y su estabilidad laboral, debo hacer un alto y narrar una situación; sobre la base de una promesa hecha por alguien con cualidades de honor, pero que el tiempo borró de su memoria.
Mi persona, quien escribe esta líneas, fue despedido en septiembre pasado mediante resolución N. 76, debido a errores administrativos. Sin embargo, no perdí la calma y en octubre hablé personalmente con el presidente de la Asamblea y éste me dio su palabra de honor que me restituiría en mi cargo, en presencia del legislador Carlos Smith. Aunado a esta promesa esperé hasta enero con respaldo de nota original firmada por parlamentarios de las bancadas oficialista y oposición; pero la misma cayó en saco roto, no se si por motivos políticos o celos profesionales de otros funcionarios. Cuestión de honor.
A veces la ineficiencia a través de las formas más bajas del ser humano ( la mentira, bochinche o el arrastrómetro) pueden más que el trabajo serio y efectivo de aquellos que tenemos una visión practica del concepto periodístico-legislativo y su impacto en la comunidad nacional.
No soy un santo, tampoco estamos llorando; más bien respetamos la decisión del entonces señor presidente porque es soberano en sus decisiones, lo que cuestionamos cómo me lo hicieron saber algunos amigos parlamentarios es que la palabra de un hombre se respeta y se cumple. Nuestros comentarios no surgen por querer hacer crítica a su gestión dentro de la Asamblea Legislativa, más bien resurgen por actuaciones propias, sean por error o consejos inadecuados.