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Cuestión de prioridades


Por invitación de UNICEF, tuve la oportunidad de asistir recientemente a la Sesión Especial de las Naciones Unidas a favor de la Infancia que se celebró en la ciudad de Nueva York. Dentro de las variadas e interesantes actividades que se realizaron, hubo una conferencia con el tema "Financiar un mundo justo para los niños y las niñas". Una vez más, pude escuchar un planteamiento que recurrentemente he escuchado, por lo menos, desde 1990, y con el cual concuerdo plenamente: el problema de la pobreza, no es un problema de falta de recursos, sino de falta de voluntad política para asignar los recursos a las verdaderas prioridades.
¿Y cuáles son esas prioridades? Según un documento de la UNICEF, denominado "La reducción de la pobreza comienza con los niños", las principales esferas de acción deben ser: educación básica, atención primaria de la salud, nutrición, abastecimiento de agua y saneamiento. ¿Le suena familiar? Sí es así, quizás sea porque son precisamente los temas que la Presidenta Moscoso y su gobierno han llevado al debate nacional como sus prioridades. ¿Qué tan efectivo ha sido el gobierno panameño en las inversiones que ha realizado en estas áreas? Es difícil decirlo, máxime cuando no contamos con los indicadores ni las estadísticas confiables que nos permitan conocer dónde estábamos hace cinco o tres años y dónde estamos ahora. En alguna medida, el reciente informe sobre Desarrollo Humano en Panamá permitirá tener un punto de partida desde el cual medir la eficacia de las inversiones y de los programas gubernamentales que se están llevando a cabo y aquellos que se ejecuten en los gobiernos venideros.
Lo cierto es que, mientras el Diálogo Nacional por la Reactivación Económica logró acuerdos iniciales para financiar inversiones que generan actividad económica en un relativamente corto plazo, todo indica que tendrá mayores consecuencias para nuestra economía a largo plazo, los consensos constructivos, que logremos alcanzar en los otros dos diálogos nacionales que se están dando en torno a la Educación y la Seguridad Social.
Contrario al decir de la oposición, el gobierno ha establecido bien sus prioridades al centrar su acción en la agenda social y especialmente, en los temas de educación, salud, nutrición y abastecimiento de agua. Lamentablemente, los errores que se han cometido en el manejo del tema de la corrupción han opacado los logros alcanzados en el área social.
En los poco más de dos años que le quedan a la actual administración, debemos afinar todavía más nuestras prioridades.
Si la Presidenta pone a funcionar la Ley de Transparencia, mejora la Ley de Contratación Pública y afianza la Carrera Administrativa, incorporando a la misma a quienes tienen el mérito para ello, quedará con espacio suficiente para hacer viable y reconocible lo que será, a la larga, su principal legado: haber iniciado el proceso de incluir a los excluidos, a través de fijar las prioridades donde corresponde, es decir, priorizar la inversión estatal en el capital más preciado de Panamá, los panameños.

101 años de Panamá América

 
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