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Cuidado con el Fondo Fiduciario


Las privatizaciones del IRHE y del INTEL realizadas por el régimen perredista, se ha convertido en un calvario para la gran mayoría de panameños que sufren, permanentemente, sus altas tarifas que ocasionan más miseria y hambre en los hogares humildes de la Nación. Sin lugar a dudas esta decisión del gobierno pasado fue uno de los males mayores dejados a un pueblo que, día a día, comprende mejor la acción de un régimen que, en ningún momento, le importó con la suerte del país. Y es que las ventas de estas agencias estatales han representado una gran pérdida económica para la nación y son las transnacionales las que están recibiendo los beneficios millonarios por un servicio deficiente, caro y sujeto a los caprichos de estos consorcios.
Lo único que queda al pueblo panameño de estas privatizaciones es un Fondo Fiduciario que debe ser motivo de protección y buen manejo. A este respecto, la distinguida profesora universitaria Emma Mendoza A., en un interesante artículo bajo el título "Este Sufrido Pueblo" en la Sección "Opinión" del Diario El Panamá América, del jueves dos de Marzo de 2000, dice: "Otra medida realmente peligrosa nos parece la enajenación del Fondo Fiduciario, en otras palabras, echar mano de los ahorros colectivos con la desventurada intención de pagar deuda a los acreedores internacionales. Pagar deuda, ¿para qué? ¿Para seguir endeudándonos..? ¿Para seguir hipotecando el futuro de las subsiguientes generaciones..? Argumentan que si no lo hacen, tendrán que bajarles los sueldos a los pobrecitos ministros, hecho que fue tan criticado por los que actualmente gobiernan el país, pero una cosa es con violín y otra con guitarra, "cosas veredes Sancho"
Continúa diciendo la profesora Mendoza: "Esperamos, por la salud del pueblo, que no se vendan las acciones de Cable and Wirelees, porque sino ¿quién podrá defendernos? "Del mismo modo acudimos al buen juicio de la mandataria para que se comprometan los dineros del Fondo Fiduciario, que no están allí para malgastarlos; búsquese alternativas más creativas, organícese un consejo de economistas y financistas que los hay muy buenos; ajusten el gasto público, rebajen sueldos a ministros, legisladores y otros, en fin, incorpórese otras estrategias, que eximan al pueblo de sufrir la peor parte".
Termina diciendo la profesora Emma Mendoza A: "No es difícil llevar a cabo algunas de las sugerencias señaladas, la actual situación de Panamá no puede ser peor que lo que padecimos después de la invasión y el gobierno de entonces supo salir a flote, dejando saneada las finanzas; otras cosas es el endeudamiento que con ahínco efectuó el Toro y sus adláteres, por ese camino no queremos continuar. Basta ya, para este sufrido pueblo".

101 años de Panamá América

 
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