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Cuidado con la soberbia (IV)


En la familia se dan muchas discusiones y peleas estériles y absurdas por las cosas más triviales. La gente se resiente mucho por estas peleas, insultos, conflictos, rivalidades continuas y maltratos y las heridas después cuestan cerrar. Este cáncer tan tremendo de odios y resentimientos absurdos, provocados por el pecado de soberbia, causan mucho sufrimiento. Además, en muchos hogares se ve de manera indiscriminada cualquier tipo de programa de televisión en el que predomina la violencia, así como ejemplos de orgullo y soberbia. No es de extrañar, entonces, que se utilicen las armas de la pelea, el grito y la malcriadez, para imponer la razón sobre los demás. El continúo bombardeo de violencia en los medios de comunicación social, en los programas, películas y aun las telenovelas, está causando graves consecuencias en la convivencia familiar.

Es cierto que algunas veces se sufre de incomprensión en casa por diferencias de mentalidad por ser de diferentes generaciones. Un joven inteligente sabe escuchar, aprender de los consejos y comprender que, aunque los papás no tengan a veces toda la razón, tampoco son ignorantes ni mentirosos.

Si tus papás, hermanos o amigos te fallan, Jesús dice que perdones setenta veces siete. Reconcíliate lo más pronto que sea posible; no seas rencoroso, mata el resentimiento antes de que se convierta en rencor y odio.

Dice Jesús en la Palabra que amemos al que dice ser nuestro enemigo. ¿Qué diferencia tenemos con los paganos si no amamos a nuestro enemigos? Como dice Jesús en la Palabra, antes que el juez te lleve al alguacil y te metan preso, reconcíliate lo más pronto.

101 años de Panamá América

 
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