Cuidado con la soberbia y la violencia (V)
Joven, ¿cómo está tu alma, tu familia? ¿Vives contigo mismo y con tu gente en paz o lo contrario, en la violencia? La violencia, maltrato, gritos y divisiones en los hogares son muros que separan a la familia. Pero Cristo es la paz, el camino, la verdad y la vida. Joven, lleva la paz a tu casa convirtiéndote en un muchacho o muchacha de oración. Si en tu casa hay problemas, llénate del Señor, haz oración profunda, lee la Palabra, únete a un grupo juvenil y participa en los sacramentos, confesando y comulgando. Tú puedes ser el elemento de cambio y contrarrestar la violencia con la paz. Convierte la oración en un hábito, así como leer la Biblia y bendecir los alimentos. También es importante el diálogo y la comunicación, porque es lindo cuando la familia asiste unida a misa, sale junta a pasear y tiene juegos en común en casa. Tienen una obligación moral haciendo todo lo que puedan para que el Señor reine en la casa. Muchachos, contribuyan para que en su casa reine realmente el amor y la paz, porque créanme, así se vive mas a gusto.
Muchachos y muchachas, ¡quién como Dios, quien más grande que el Señor! Aparta de ti el pecado de la soberbia que descontrola tu ser, causa que tus instintos estén por encima de la razón y que las emociones te dañen, apareciendo sentimientos de crueldad engendrados por el odio. Conviértete en un muchacho o muchacha de paz, no cierres nunca tu puño para agredir ni levantes la voz para insultar. Vive en Cristo que es el Dios Hombre de la paz y con El serás… ¡INVENCIBLE!!!!