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¡Cuidado con la tentación!


El Ejecutivo ha dictado con escasos días de diferencia dos reglamentaciones importantes que en apariencia no tienen conexión alguna, pero que podrían tenerla de modo solapado. En la primera que se dio a conocer, se prohíbe a los servidores públicos participar en labores de campaña y proselitismo político durante el horario de trabajo, lo cual está por supuesto cónsono con lo que se espera de la imparcialidad del gobierno durante el proceso electoral.

Llama la atención, no obstante, que es el Ejecutivo el que tomará el conocimiento de los casos de posibles violaciones y no el Tribunal Electoral. En la segunda, se modifica el horario de las oficinas gubernamentales para que la jornada diaria concluya a las tres de la tarde, lo cual no es malo y podría traer un alivio perceptible de los congestionamientos vehiculares que se forman en toda la ciudad a la hora de cierre de los establecimientos y negocios. Gravita, pues, la sospecha de que se han mejorado las posibilidades de utilizar a los funcionarios en actos de campaña.

El Ejecutivo debiera tener muy claro que no estamos en los tiempos de la dictadura en los que la gente no tenía más remedio que asistir a marchas de forma obligada. Cualquier intento de manipular el tiempo libre de los servidores públicos seguramente se conocerá a través de los medios de comunicación y podría causar una repulsa general en la ciudadanía. Esperemos que hayan aprendido la lección.

101 años de Panamá América

 
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