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Cuidado: Respeto a la voluntad popular


Qué es fraude electoral?: "Conducta por la cual, a través del engaño, la manipulación, la falsificación, la distorsión, el despojo, la elusión, la obstrucción o la violencia, ejercida en cualquier fase del proceso electoral, se busca impedir la celebración de elecciones periódicas, libres y equitativas, o bien afectar el carácter universal, igual, libre y secreto del voto ciudadano." "Es el engaño, la usurpación, la falsificación, la mala fe, o el despojo que se realiza para tratar de modificar los resultados electorales a favor o en contra de un partido o candidato, antes, durante y después de las elecciones. Se trata de falsear la voluntad popular...En su esencia está el engaño que se comete en perjuicio de otros para obtener una victoria electoral que no se ha ganado en las urnas" Ambas definiciones se encuentran en los diccionarios electorales del Instituto Interamericano de Derechos Humanos (IIDH) y del Instituto Nacional de Estudios Políticos de México (INEP)
¿Es Panamá terreno propicio para que ello ocurra? La respuesta más simple sería que por algo está en los diccionarios, porque es un fenómeno vigente. Más aún en muchos países democráticos se han producido fraudes electorales o se sospecha de los mismos (recuerden las últimas elecciones de EU), pues la limpieza de las elecciones está relacionada a un ramillete de factores políticos, económicos, sociales y culturales que dan el marco a tales prácticas, como la pobreza, el clientelismo, la ignorancia, el caciquismo, el financiamiento condicionado de los partidos, el abuso del poder, el monopolio de la información, la concentración del poder en determinados grupos, el patrimonialismo, la presión sobre empleados públicos, entre muchos más.
No estoy inscrito en ningún partido, pero como independiente reclamo el respeto a la voluntad popular y la aceptación de los triunfadores en la contienda electoral que estamos envueltos, sean los que sean. Si en algún cenáculo oscuro se está planeando alterar la voluntad popular, cometen un grave error, pues pondrían al país en el borde del abismo, ya que el fraude es como la mentira que, según el dicho popular, "deja las patas afuera". Es decir, no puede pasar desapercibido y revienta tarde o temprano como un polvorín.
He insistido siempre que la democracia no es sólo electoral, y que debe ser participativa e incluyente; pero para lograr la construcción de esa mejor democracia no es posible transitar sobre la base de la alteración de la votación ciudadana, cambiando la decisión soberana de los electores.
Ojalá y para el bien de todos y todas, que los rumores sobre fraude sean sólo eso, rumores cocinados en el fuego de las disputas electoreras, pues como enunció Oliver Herford, el rumor es la radio del diablo. Pero, por si acaso, es importante lograr la participación de más observadores electorales, y apoyar a los nacionales como los que prepara la Iglesia católica y otras entidades; es decir, fortalecer la vigilancia electoral de organizaciones civiles democráticas nacionales y extranjeras. Apoyar a la prensa libre e independiente para que monitoré la marcha de los acontecimientos. Exigir la autonomía política y administrativa del organismo electoral para que den confianza, legalidad y transparencia a los procesos electorales.
"No es fácil tarea dirigir hombres; empujarlos, en cambio es muy sencillo", escribió Rabindranath Tagore. El momento invita a que los dirigentes eduquen y den el ejemplo probo, no empujen a las personas y al país por el despeñadero de la crisis sin fin. Al mismo tiempo, invita a la gente a educar a sus dirigentes con el ejemplo de la vigilancia cívica y la valentía ciudadana.
Los políticos estamparon su firma en el Pacto Etico Electoral 2004 y se comprometieron, entre otras cosas, con la transparencia del proceso electoral desde la convocatoria y organización de la consulta, hasta la proclama transparente y fidedigna de sus resultados, como condición indispensable para la profundización de la democracia. A ser vigilantes y exigentes de la independencia del Tribunal y Fiscalía Electoral en el orden financiero, jurisdiccional e institucional y del cumplimiento de sus funciones como máximos rectores y garantes de un proceso imparcial, efectivo y transparente. A velar para que las instituciones judiciales, policiales y otros organismos del Estado, no sean utilizadas como mecanismo de persecución o represión. A velar para que las condiciones que garanticen el ejercicio de los derechos políticos y las libertades ciudadanas sean respetadas por las autoridades y a exigir de sus miembros una estricta responsabilidad ciudadana. A no utilizar, directa o indirectamente, los recursos estatales a favor de partidos políticos y/o candidatos. A no utilizar para proselitismo y propaganda político-partidista los actos de inauguración de obras públicas; y otros actos oficiales, ya sean a nivel nacional o local...No lo olviden.
Allí está la diferencia para que se nos permita tener igualdad de participación, igualdad de poder de decisión e igualdad de capacidad sin tener que demostrarlo.
Los hombres y las mujeres somos iguales, sólo que los hombres tienen que comprenderlo y colocarnos en la posición que nos corresponde.

101 años de Panamá América

 
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