Cultura del juega vivo
La cultura del juega vivo es querer vivir del semejante sin trabajar como Dios manda. En nuestro país se ha proliferado el juega vivo en todos los sectores de la sociedad por el convencimiento de que es mejor vivir del prójimo y del Estado que trabajar como Dios manda. Esta mala práctica viene obligando a cada cual actuar con suma precaución en todo tipo de operaciones y transacciones que hacen con el prójimo en vista que el juega vivo se ha adueñado del ambiente en Panamá.
Esta inmoral práctica se ha extendido tanto en el sector privado como en algunas dependencias del Estado por conducto de los negocios callejeros como las chinguias públicas, los intermediarios en las actividades agropecuarias donde pretenden ganar más que los que trabajan a sol y agua en el campo, los agiotistas, las cooperaciones públicas, el cuatrerismo, el precarismo, algunas financieras con sus mecanismos de incentivo para entusiasmar a sus clientes, empresas y negocios que explotan a sus empleados aprovechándose de la situación económica que atraviesa la nación, aquéllos que se aprovechan del poder público y las influencias para socavar los fondos públicos, la piratería y falsificación de marcas en ropas y calzados, los patrones que no les pagan los derechos que señalan las leyes a sus empleados, los certificados médicos en algunas veces ocasionados por las gomas del licor, las empleadas domésticas que faltan a sus trabajos mediante mentiras para irse a las fiestas populares.
Por otra parte las coimas en las infracciones de tránsito, algunos ejecutivos tanto de la empresa privada como del Estado negocian el intercambio de comisiones en la adquisición en las cancelaciones de cuentas. A quienes se les alquila una vivienda la deterioran y no pagan el canon de arrendamiento alegando que la situación económica no les alcanza, sin embargo el Estado de manera indiferente les cobran el agua y los impuestos. En las operaciones de los depósitos adelantados los hacen esperar largo tiempo para recuperar sus depósitos y pagar dinero en la burocracia que exige el Estado, a pesar que esos dineros vienen ganando intereses en los bancos a favor del gobierno.
Los bancos en su política de cobrar a sus clientes multas y recargos por los errores en la confección de cheques y no mantener sus cuentas activas y sus saldos, según sus exigencias, les vienen cobrando cargos que no justifica el papeleo que señalan. En fin, tantas artimañas que usan muchos panameños para evadir sus responsabilidades de trabajar como Dios manda y de respetar los derechos de otros , cubriéndose en la cultura del juega vivo.
Esta inmoral práctica se ha extendido tanto en el sector privado como en algunas dependencias del Estado por conducto de los negocios callejeros como las chinguias públicas, los intermediarios en las actividades agropecuarias donde pretenden ganar más que los que trabajan a sol y agua en el campo, los agiotistas, las cooperaciones públicas, el cuatrerismo, el precarismo, algunas financieras con sus mecanismos de incentivo para entusiasmar a sus clientes, empresas y negocios que explotan a sus empleados aprovechándose de la situación económica que atraviesa la nación, aquéllos que se aprovechan del poder público y las influencias para socavar los fondos públicos, la piratería y falsificación de marcas en ropas y calzados, los patrones que no les pagan los derechos que señalan las leyes a sus empleados, los certificados médicos en algunas veces ocasionados por las gomas del licor, las empleadas domésticas que faltan a sus trabajos mediante mentiras para irse a las fiestas populares.
Por otra parte las coimas en las infracciones de tránsito, algunos ejecutivos tanto de la empresa privada como del Estado negocian el intercambio de comisiones en la adquisición en las cancelaciones de cuentas. A quienes se les alquila una vivienda la deterioran y no pagan el canon de arrendamiento alegando que la situación económica no les alcanza, sin embargo el Estado de manera indiferente les cobran el agua y los impuestos. En las operaciones de los depósitos adelantados los hacen esperar largo tiempo para recuperar sus depósitos y pagar dinero en la burocracia que exige el Estado, a pesar que esos dineros vienen ganando intereses en los bancos a favor del gobierno.
Los bancos en su política de cobrar a sus clientes multas y recargos por los errores en la confección de cheques y no mantener sus cuentas activas y sus saldos, según sus exigencias, les vienen cobrando cargos que no justifica el papeleo que señalan. En fin, tantas artimañas que usan muchos panameños para evadir sus responsabilidades de trabajar como Dios manda y de respetar los derechos de otros , cubriéndose en la cultura del juega vivo.