default

Cumbre de Mar del Plata


Una vez más los mandatarios del continente se reunen para demostrarle al mundo que el desarrollo que nos prometen es posible. No obstante, no hay que pecar de iluso para pensar que el desarrollo del norteamericano no es ni parecido al del nuestro empobrecido Sur. Así lo reconoce el propio Thomas Shannon, secretario de Estado Adjunto para Asuntos del Hemisferio, quien dijo hace unos días que 220 millones de personas en este continente viven aún en la pobreza.
Al margen de las deliberaciones que estas cumbres suelen producir, donde suponemos la existencia de una declaración final ya escrita, lo que vale la pena destacar aquí es la necesidad de pensar con discernimiento y distancia en el provecho para los pueblos que dicen representar los presidentes del hemisferio allí reunidos. Sin embargo, sospechamos que muy poco o casi nada será diferente a los resultados de otras cumbres que se han perdido en el olvido. Lo peor es que la prensa internacional está mucho más interesada en hacernos ver el despliegue de fuerza para proteger al presidente estadounidense, que en transmitirnos un mensaje esperanzador para las grandes masas desposeídas del continente americano y que aún esperan confiados una fórmula que los saque de sus problemas.
Por otro lado, lo lamentable es que hay innumerables temas que deberían ser tratados para permitirnos competir en mercados mayores como los retos globales que plantea el mundo actual. Y entre estos temas, además del sostenimiento de la paz y la democracia de las naciones, está el apoyo a la producción alimentaria con modificaciones genéticas, la aplicación del desarrollo sustentable pero sin exclusión, el compromiso con los acuerdos internacionales para minimizar los daños del cambio climático, y tantos otros sobre los que, quizá, no existirá un acuerdo concreto y confiable para traducirlo en una agenda común y de riguroso cumplimiento.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América