Cumbre de No Alineados: ¿vigencia expirada?
Para los 116 países que la integran este Movimiento tiene aún algo que decir. Y a pesar de que no pocos la consideren hoy tan sólo una "reliquia" de la época de la guerra fría, el Movimiento de los No Alineados se resiste a desaparecer y busca reforzarse pero, esta vez, frente a un mundo unipolar.
Sin embargo, el encuentro de esta semana en Cuba de las naciones del Tercer Mundo deja en evidencia que sus numerosos integrantes repiten el mismo guión de antaño (unidad, defensa y solidaridad) pero con nuevos actores, otro escenario y significativas ausencias de importantes protagonistas de tiempos pasados cuando existía el campo soviético ya desaparecido.
Pero, ¿tiene vigencia este organismo? Sus defensores afirman que sí mientras exista el hemisferio Sur con hambre. Agregan que en la Cumbre de La Habana, el Noal procurará abrirse paso hacia un mundo donde imperen las decisiones multilaterales frente a la política exterior unilateral de EE.UU. y que ha generado hostilidades en muchas naciones. Consideran que este es su teatro de acciones y se esperanzan en el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas para lograrlo.
Irónicamente la suerte de este organismo mundial, que se apoya en la infraestructura burocrática de la ONU, depende esencialmente de los espacios que la propia Naciones Unidas esté dispuesta a concederle, y que son pocos. De allí que el Movimiento intentará medir sus fuerzas diplomáticas y harán sentir su peso numérico al representar a dos tercios del planeta.
Hoy los divide el paso del tiempo, el cambio de actores políticos y las lejanas geografías entre las naciones miembros. Aunque, por otro lado, los une fuertemente el subdesarrollo, la pobreza y la esperanza más que los objetivos orgánicos planteados. Lo único que podría salvar a este debilitado organismo internacional sería constituirse en un bloque geopolítico potencial pero, aún así, podría simplemente anularse debido a la inercia diplomática que lo ha caracterizado en los últimos años.
Sin embargo, el encuentro de esta semana en Cuba de las naciones del Tercer Mundo deja en evidencia que sus numerosos integrantes repiten el mismo guión de antaño (unidad, defensa y solidaridad) pero con nuevos actores, otro escenario y significativas ausencias de importantes protagonistas de tiempos pasados cuando existía el campo soviético ya desaparecido.
Pero, ¿tiene vigencia este organismo? Sus defensores afirman que sí mientras exista el hemisferio Sur con hambre. Agregan que en la Cumbre de La Habana, el Noal procurará abrirse paso hacia un mundo donde imperen las decisiones multilaterales frente a la política exterior unilateral de EE.UU. y que ha generado hostilidades en muchas naciones. Consideran que este es su teatro de acciones y se esperanzan en el respaldo de la Organización de las Naciones Unidas para lograrlo.
Irónicamente la suerte de este organismo mundial, que se apoya en la infraestructura burocrática de la ONU, depende esencialmente de los espacios que la propia Naciones Unidas esté dispuesta a concederle, y que son pocos. De allí que el Movimiento intentará medir sus fuerzas diplomáticas y harán sentir su peso numérico al representar a dos tercios del planeta.
Hoy los divide el paso del tiempo, el cambio de actores políticos y las lejanas geografías entre las naciones miembros. Aunque, por otro lado, los une fuertemente el subdesarrollo, la pobreza y la esperanza más que los objetivos orgánicos planteados. Lo único que podría salvar a este debilitado organismo internacional sería constituirse en un bloque geopolítico potencial pero, aún así, podría simplemente anularse debido a la inercia diplomática que lo ha caracterizado en los últimos años.