Cumbre presidencial en Guatemala
Centroamérica se está convirtiendo en un reverbero de encuentros y conferencias de integración económica. Hace dos semanas estuvo en San José, como culminación de una breve gira por el istmo, el presidente electo de México, Vicente Fox, quien alabó los tratados de libre comercio (TLC) que tiene vigentes con Costa Rica y el llamado "triángulo del norte" que componen Guatemala, El Salvador y Honduras, los cuales espera que se extiendan a las naciones restantes. En ese proceso, Panamá es la más atrasada, sin haber podido cerrar ni un solo convenio de ese tipo.
El jueves último tocó el turno a Guatemala, donde concurrieron con el anfitrión mandatarios de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Belice, República Dominicana y Panamá, cuyo principal objeto es escuchar una nueva propuesta de TLC hecha esta vez por Canadá a través del primer ministro Jean Chretien.
Las perspectivas son prometedoras, considerando la condición de segunda nación plenamente desarrollada de América, que ostenta Canadá, siendo la otra Estados Unidos. Canadá es también el país de mejor calidad de vida del continente, lo que es producto de haber alcanzado una prosperidad muy balanceada y adecuadamente distribuida, con riguroso respeto al medio ambiente y eficiente asistencia social.
En contraste con México y Canadá, el impulso del movimiento integracionista por parte de Estados Unidos muestra señales de desgano desde el rechazo por el Senado del pedido al Presidente Clinton para que se le concediera el "fast track" o permiso para negociar con Chile un TLC por vía rápida, obviando parte de las discusiones y aprobaciones en las dos cámaras del Congreso.
La iniciativa canadiense es audaz, porque saca ventaja al inexplicable vacío de liderazgo de Estados Unidos; y porque sigue los pasos de México, en el mismo sentido. Las tres naciones son pioneras del proceso integracionista al suscribir hace algunos años el TLC de América del Norte, que los integra en un solo mercado y que ha disparado sus índices de prosperidad a niveles inimaginables, gracias al libre intercambio comercial entre ellos, lo que ha provocado una oleada de inversiones, el establecimiento de nuevas industrias y la creación de millones de puestos de trabajo.
Otro detalle que nunca deja de asombrarnos es lo que evidentemente constituye parte del lineamiento de una política exterior de interés nacional que iniciara el presidente Leonel Fernández y que ha continuado su sucesor Hipólito Mejía, al acercarse comercialmente a Centroamérica para formar parte de los TLC que puedan concretarse en el área. A la misma estrategia se añade Belice, que no quiere quedarse fuera de ese proceso. ¿Y Panamá?
Pueda ser que la presencia del vicepresidente Kaiser Bazán en Guatemala haya servido para recuperar el tiempo perdido de tanto jugar en solitario a la búsqueda de TLCs de grandes ligas, con grandes bloques y países, que nos ha dejado a la postre aislados, de tanto marginarnos de los pequeños vecinos que sumados son muchos. Cesemos la arrogancia y sumemos con ellos experiencia.
El jueves último tocó el turno a Guatemala, donde concurrieron con el anfitrión mandatarios de Guatemala, El Salvador, Honduras, Nicaragua, Costa Rica, Belice, República Dominicana y Panamá, cuyo principal objeto es escuchar una nueva propuesta de TLC hecha esta vez por Canadá a través del primer ministro Jean Chretien.
Las perspectivas son prometedoras, considerando la condición de segunda nación plenamente desarrollada de América, que ostenta Canadá, siendo la otra Estados Unidos. Canadá es también el país de mejor calidad de vida del continente, lo que es producto de haber alcanzado una prosperidad muy balanceada y adecuadamente distribuida, con riguroso respeto al medio ambiente y eficiente asistencia social.
En contraste con México y Canadá, el impulso del movimiento integracionista por parte de Estados Unidos muestra señales de desgano desde el rechazo por el Senado del pedido al Presidente Clinton para que se le concediera el "fast track" o permiso para negociar con Chile un TLC por vía rápida, obviando parte de las discusiones y aprobaciones en las dos cámaras del Congreso.
La iniciativa canadiense es audaz, porque saca ventaja al inexplicable vacío de liderazgo de Estados Unidos; y porque sigue los pasos de México, en el mismo sentido. Las tres naciones son pioneras del proceso integracionista al suscribir hace algunos años el TLC de América del Norte, que los integra en un solo mercado y que ha disparado sus índices de prosperidad a niveles inimaginables, gracias al libre intercambio comercial entre ellos, lo que ha provocado una oleada de inversiones, el establecimiento de nuevas industrias y la creación de millones de puestos de trabajo.
Otro detalle que nunca deja de asombrarnos es lo que evidentemente constituye parte del lineamiento de una política exterior de interés nacional que iniciara el presidente Leonel Fernández y que ha continuado su sucesor Hipólito Mejía, al acercarse comercialmente a Centroamérica para formar parte de los TLC que puedan concretarse en el área. A la misma estrategia se añade Belice, que no quiere quedarse fuera de ese proceso. ¿Y Panamá?
Pueda ser que la presencia del vicepresidente Kaiser Bazán en Guatemala haya servido para recuperar el tiempo perdido de tanto jugar en solitario a la búsqueda de TLCs de grandes ligas, con grandes bloques y países, que nos ha dejado a la postre aislados, de tanto marginarnos de los pequeños vecinos que sumados son muchos. Cesemos la arrogancia y sumemos con ellos experiencia.