¿Cunas o gunas?
Imagínese usted que un turista visita Costa Rica y regresa a su patria diciendo que los habitantes de ese país ya no se llaman costarricenses sino ticos porque él ha oído a la gente de allí decir que ellos son ticos.
Después, ese mismo turista visita Panamá y regresa a su tierra diciendo que las palabras pelado y pelada son incorrectas porque en Panamá nadie las pronuncia; todos dice pelao y pelá.
Siga imaginando que todos los medios de comunicación del país del turista repiten como loros la ocurrencia de aquel viajero y no vuelven nunca más a decir los costarricenses sino los ticos; ha pelado el bollo sino ha pelao el bollo, o tengo la cabeza pelá en vez de tengo la cabeza pelada.
Pues eso mismo es lo que está pasando con la moda de llamar gunas a los cunas.
Las palabras que se guardan en los libros se mantienen intactas y se llaman cultismos, pero las que se usan con frecuencia se desgastan como herramientas que son y se llaman vulgarismos.
En todos los idiomas se da el fenómeno de la lenición (del latín lenis = débil). No busquen lenición en el DRAE porque no viene. Es el debilitamiento de los sonidos consonantes sonoros hasta convertirlos en sordos. Lenición es el cambio de p por b, de t por d y de k por g. Muchas palabras latinas sufrieron lenición al pasar al castellano, como delicatus, que dio delgado, o collocare, que dio colgar.
La población aborigen de la comarca llamada en nuestro idioma San Blas y en el suyo Cuna Yala comete lenición con mucha frecuencia. Isla en su idioma puede pronunciarse tupu o dup. Lo mismo ocurre con las palabras cuna o guna. Esta tendencia a debilitar los sonidos consonantes sonoros está tan arraigada entre ellos que se nota incluso cuando se expresan en español. Es común que un cuna diga “estoy esperando el bargo” en vez de estoy esperando el barco. Es que no notan la diferencia entre ambos sonidos.
Los que siguen la moda de denominar a los indígenas por los nombres que se dan ellos en sus propios idiomas, supuestamente para no faltarles el respeto, están en un dilema: ¿cómo llamar a los habitantes de San Blas, cuando ellos mismos tienen dos formas de denominarse? ¿Cunas o gunas?
Pues eso de que hay que denominarlos en su propio idioma es tan absurdo como creer que se le está faltando el respeto a un alemán si no se le llama deutsch o a un vasco si no se le llama euskaldun.
Hombre… No nos compliquemos la vida y llamémoslos cunas, como los hemos llamado siempre y como consta en el diccionario de nuestro idioma, independientemente de como ellos quieran llamarse en el idioma propio.