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Cupos: dolor de cabeza de los asegurados


Una triste realidad es la que viven a diario los asegurados y beneficiarios que acuden a la Caja de Seguro Social. La llegada del sol los sorprende en largas filas para obtener un cupo, lo que en ocasiones no sucede.
Y como es de suponerse, hay quienes llegan a la ventanilla y son recibidos por una funcionaria que les dice "ya no hay cupo, sólo para la tarde" o tal vez "el doctor está de vacaciones, el médico no viene".
El Panamá América realizó un recorrido en la policlínica de Calle 17, en la Avenida Central. El cuadro era impresionante. La fila daba la bienvenida a las instalaciones.
La ocasión fue propicia para que algunos asegurados consultados se quejaran del "pésimo servicio", al tiempo que señalaban "no es justo que para obtener un cupo haya que levantarse a las 3:00 de la mañana".
Mujeres embarazadas, madres con niños y hasta adultos mayores corren en busca de las escaleras y del elevador, una vez son abiertas las puertas, porque "aquí el tiempo apremia".
Al llegar al piso donde van a buscar la cita tienen que esperar en otra larga cola y luego a esperar que el médico no haya tenido que ausentarse por algún motivo.
En ocasiones los doctores le mandan a realizar a los pacientes exámenes de laboratorios, pero ese es otro calvario y "peor si es en la Especializada".
A pesar que se reparten 100 cupos, no es conveniente ir pasadas las 5:30 de la mañana, pues para entonces es muy probable que ya no haya espacio para otro paciente y toque volver a la misma faena al día siguiente.
El Panamá América realizó la prueba un jueves cuando llegamos al complejo hospitalario a las 5:00 a.m. y nos correspondió el cupo número 52. Finalmente fuimos llamados a las 7:45 a.m.
Otra de las dificultades de los usuarios de la CSS es que al acudir en busca de atención en las "Salas de Urgencia", les toca enfrentarse a significados diferentes para el término urgencia. Allá no puede llegarse con un dolor de cabeza o estomacal, al contrario el que acude a urgencia tiene que ir casi moribundo y que demuestre que está mal.
Un caso particular es el de una joven que acudió un 3 de noviembre con una crisis de asma a la Sala de Urgencia del Complejo Metropolitano donde esperó casi una hora. Transcurrido ese tiempo, sus padres decidieron retirarse y buscar una clínica privada.
Para el director de las prestaciones y servicios médicos de la CSS, Mauro Zúñiga, el tema de las urgencias implica varios componentes, pero el principal es cultural, porque la propia población no sabe diferenciar entre lo que es una urgencia y una consulta de rutina y lo que ocurre es que congestionan los cuartos de urgencia de pacientes que no necesitan tal cuidado.

101 años de Panamá América

 
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