Daños de la huelga
La decisión de no suspender la huelga decretada por COMENENAL ha causado daños irreparables e incalculables, además de lesa humanidad, a los sectores más humildes que se atienden en centros de salud y hospitales estatales.
Esta acción es concebida con mezquindad, algunos dirigentes médicos no calcularon sus estragos, pues el pueblo que acude por atención no está preparado para ver a sus familiares padeciendo innecesarios sufrimientos con la ausencia de una atención completa, humana y con un diagnóstico, aunado a un tratamiento eficaz.
Los primeros días de huelga médica fueron devastadores, las dramáticas escenas mostradas por los medios de comunicación no pueden ser más reveladoras. Habrá que cuantificar los resultados de esta irresponsable acción, que además permita ver las consecuencias de la falta de una oportuna atención médica, sobre todo, en los pacientes más vulnerables, los de enfermedades terminales crónicas, para quienes pueden significar la muerte. Esto sin añadir los daños y efectos emocionales, que nadie podrá cuantificar jamás.
Algunos llamados líderes gremiales confundidos han desnaturalizado la forma de alcanzar objetivos, pues el fin no justifica los medios. No existirá causa justa cuando se afecta a víctimas inocentes, que lejos de poder influir en los resultados, se convierten con el pasar de los días, en receptores de perjuicios a su salud, integridad física y otras afectaciones colaterales provocados por una estructura de médicos con una desmedida ambición. Dios ilumine la conciencia y corazón de la dirigencia médica para que recuerden que los enfermos terminales somos sus mejores pacientes, amigos y aliados.