Datos a considerar sobre la mujer
El 70% de la población mundial en condiciones de pobreza corresponde al género femenino, una cifra preocupante, sobre todo, porque las oportunidades y las opciones para que las mujeres salgan de esa situación están limitadas por las normas culturales que controlan su desarrollo social y económico.
La mujer tiene un acceso desigual a la tierra, a la tecnología y al crédito, de acuerdo con publicaciones de la Unión Mundial para la Naturaleza (UICN).
Hay evidencias de que usan su disponibilidad de recursos económicos de forma diferente que los hombres, pues tienden a invertir un mayor porcentaje de su dinero para mejorar la calidad de vida de su familia. Como ejemplo, el organismo destaca un estudio efectuado en Costa de Marfil, el cual determinó que al aumentar el ingreso económico de las féminas, bajaron los gastos en alcohol y cigarrillos, e incrementó la inversión en la compra de alimentos.
En cuanto a la salud reproductiva y el medio ambiente, Carol Boender y Melissa Thaxton, colaboradoras de la UICN, han escrito que las mujeres en todo el mundo carecen de los servicios necesarios para planear sus embarazos, y están en un ambiente en el que los hombres tienen control sobre las decisiones relacionadas con el tamaño familiar y las relaciones sexuales.
“La deforestación, la escasez de agua, las enfermedades, la contaminación de agua y el aire, generalmente tienen un impacto mayor en las mujeres”, señala Thaxton (“Población, salud y ambiente, UICN). Explica que en la mayoría de los países en desarrollo, las mujeres se encargan de la recolección de leña y agua, así como del cuidado de los enfermos en la familia. Además, la anemia, causada por la falta de hierro en la dieta, es común entre las niñas y mujeres mal nutridas, lo que altera su primer ciclo menstrual.
Las mujeres debilitadas por el arduo trabajo, una nutrición inadecuada, así como por las enfermedades infecciosas y respiratorias, son vulnerables durante el embarazo y el parto. Más de 500,000 mujeres mueren al año a la hora de dar a luz. Estas y otras diferencias o desigualdades de género más, deben ser consideradas para garantizarle una mejor calidad de vida y satisfacer sus necesidades humanas.