The Day after (El día siguiente)
Termina el período litúrgico pascual con la Ascensión del Señor. Terminó la campaña política con otras ascensiones.El Señor Jesús ascendió triunfalmente para siempre. Las ascensiones del 2 de mayo son por corto tiempo y no tan triunfales.
La película" The Day after", El día siguiente", aludía imaginativamente a cómo quedaba el mundo tras una guerra nuclear. Colapso, pesimismo. En realidad casi todos los eventos de nuestro quehacer humano tienen su "día siguiente". Los exámenes, las fiestas de graduación, las fiestas patrias, los funerales, nuestras buenas actuaciones, nuestros pecados etc.. y ahora las elecciones y las campañas políticas tienen su día siguiente. Regocijo por triunfos y grandes hundimientos por derrotas. Mi gozo en un pozo, es el estribillo interior. Muchos Titanics.
Toda una gama de expectaciones y de contrastes.
Algunos muy seguros de ganar, ganaron, otros perdieron y no por trampas sino por razones que no se explican, pero para muchos la vida seguirá igual. Se trata del juego del sistema democrático en el que se cuenta con que hoy pierdes y mañana ganas o ganas hoy y mañana pierdes. Y en donde quedan desmitologizadas algunas afirmaciones absolutas y desacreditadas muchas encuestas con todo y su margen de error. Es el misterioso proceder del ser humano. Y es más indescifrable cuando se trata de muchos seres humanos en lo que llamamos pueblo. Tras oír por varios meses a nuestros politólogos improvisados pontificar con un absolutismo sectario sobre cuántos votos iban a sacar éste o aquél y comprobar el "sunday after" cuan deleznable resultaron sus audaces predicciones, nos sonreímos y tenemos que irnos curando de la sugestión. Instrumento muy usado en nuestro medio y tener a todo el mundo siempre en actitud apocalíptica, escatológica, siempre pensando en lo peor.
Una semana después, tenemos que felicitar al pueblo panameño por la forma como se llevó la campaña en la que no hubo nada que censurar ya que fue de altura y algunas frases fuertes que se escaparon pues no ameritaron atención. Tenemos que aceptar que comparando con el pasado, sí hemos madurado y temo no equivocarme ya que de ocurrir lo contrario seríamos el summum de la falsedad y de lo proteico. Lo cual es inadmisible.
Gracias a Dios, el día de la fiesta electoral, había un silencio casi religioso por las calles y personas de todas las edades incluso impedidos físicos y de la tercera y cuarta edad, que se acercaban a las urnas, confirmando aquello de que al panameño le gusta votar. Recuerdo a mi difunta madre con su sencillez campesina cómo se arreglaba temprano y solicitaba que la llevaran pronto a votar y qué satisfacción después de haber votado, aunque su preferencia perdiera.
Ya el electorado escogió. No sé si aquí se aplica aquello de San Pablo:"El mal que no quiero eso es lo que hago y el bien que quiero eso es lo que no hago".
Los resultados a mi manera de ver y a la de muchos indican muchas cosas y entre esas de que se trató de un voto de castigo. Se votó en contra, no a favor. La gente confirma que cree en la alternabilidad en el manejo del poder. Toda pretensión de eternizarse en el poder no es bien vista y en eso hay gran sabiduría. Queda claro que el voto no es determinado por propuestas, sino por otros factores imponderables.
A los que suben es bueno recordarles el evangelio de la Pasión del Señor, hoy están en su Domingo de Ramos pero recuerden que a él le sigue el Viernes Santo.
"Hoy te tienen en la boca con vítores y mañana te tienen debajo de los pies" como decía Fray Luis de Granada.
Todavía podemos recordar el evento tan solemne del 1 de setiembre de 1994. Qué bien quedó aquello. Qué alegría. Qué promesas. Qué pulcritud, qué orden. Y aún cuando muchos no compartan conmigo, estimo que fue una gran administración y que lógicamente como humana no pudo estar exenta de irregularidades, pero fuera de algunos aspectos discutibles, fue un buen gobierno y sin embargo, ese mismo pueblo que lo escogió entonces, hoy no lo hace y por esa ley tan humana de que no nos gusta nunca el que está arriba (aunque los que lo critican no lo van a hacer mejor) rechazamos al de arriba porque está arriba y lo mismo ocurre al cabo de cierto tiempo con el que sube. No creo que nadie tuvo culpa. Así funciona ese misterio que es el ser humano, indescifrable. Celebremos sí, pero lo que nos espera es más difícil que gritar vivas.Y no soy profeta. Hay que pensar siempre en el "day after", el día siguiente. El día que nos preguntamos los porqué. Y seguimos teorizando.
La película" The Day after", El día siguiente", aludía imaginativamente a cómo quedaba el mundo tras una guerra nuclear. Colapso, pesimismo. En realidad casi todos los eventos de nuestro quehacer humano tienen su "día siguiente". Los exámenes, las fiestas de graduación, las fiestas patrias, los funerales, nuestras buenas actuaciones, nuestros pecados etc.. y ahora las elecciones y las campañas políticas tienen su día siguiente. Regocijo por triunfos y grandes hundimientos por derrotas. Mi gozo en un pozo, es el estribillo interior. Muchos Titanics.
Toda una gama de expectaciones y de contrastes.
Algunos muy seguros de ganar, ganaron, otros perdieron y no por trampas sino por razones que no se explican, pero para muchos la vida seguirá igual. Se trata del juego del sistema democrático en el que se cuenta con que hoy pierdes y mañana ganas o ganas hoy y mañana pierdes. Y en donde quedan desmitologizadas algunas afirmaciones absolutas y desacreditadas muchas encuestas con todo y su margen de error. Es el misterioso proceder del ser humano. Y es más indescifrable cuando se trata de muchos seres humanos en lo que llamamos pueblo. Tras oír por varios meses a nuestros politólogos improvisados pontificar con un absolutismo sectario sobre cuántos votos iban a sacar éste o aquél y comprobar el "sunday after" cuan deleznable resultaron sus audaces predicciones, nos sonreímos y tenemos que irnos curando de la sugestión. Instrumento muy usado en nuestro medio y tener a todo el mundo siempre en actitud apocalíptica, escatológica, siempre pensando en lo peor.
Una semana después, tenemos que felicitar al pueblo panameño por la forma como se llevó la campaña en la que no hubo nada que censurar ya que fue de altura y algunas frases fuertes que se escaparon pues no ameritaron atención. Tenemos que aceptar que comparando con el pasado, sí hemos madurado y temo no equivocarme ya que de ocurrir lo contrario seríamos el summum de la falsedad y de lo proteico. Lo cual es inadmisible.
Gracias a Dios, el día de la fiesta electoral, había un silencio casi religioso por las calles y personas de todas las edades incluso impedidos físicos y de la tercera y cuarta edad, que se acercaban a las urnas, confirmando aquello de que al panameño le gusta votar. Recuerdo a mi difunta madre con su sencillez campesina cómo se arreglaba temprano y solicitaba que la llevaran pronto a votar y qué satisfacción después de haber votado, aunque su preferencia perdiera.
Ya el electorado escogió. No sé si aquí se aplica aquello de San Pablo:"El mal que no quiero eso es lo que hago y el bien que quiero eso es lo que no hago".
Los resultados a mi manera de ver y a la de muchos indican muchas cosas y entre esas de que se trató de un voto de castigo. Se votó en contra, no a favor. La gente confirma que cree en la alternabilidad en el manejo del poder. Toda pretensión de eternizarse en el poder no es bien vista y en eso hay gran sabiduría. Queda claro que el voto no es determinado por propuestas, sino por otros factores imponderables.
A los que suben es bueno recordarles el evangelio de la Pasión del Señor, hoy están en su Domingo de Ramos pero recuerden que a él le sigue el Viernes Santo.
"Hoy te tienen en la boca con vítores y mañana te tienen debajo de los pies" como decía Fray Luis de Granada.
Todavía podemos recordar el evento tan solemne del 1 de setiembre de 1994. Qué bien quedó aquello. Qué alegría. Qué promesas. Qué pulcritud, qué orden. Y aún cuando muchos no compartan conmigo, estimo que fue una gran administración y que lógicamente como humana no pudo estar exenta de irregularidades, pero fuera de algunos aspectos discutibles, fue un buen gobierno y sin embargo, ese mismo pueblo que lo escogió entonces, hoy no lo hace y por esa ley tan humana de que no nos gusta nunca el que está arriba (aunque los que lo critican no lo van a hacer mejor) rechazamos al de arriba porque está arriba y lo mismo ocurre al cabo de cierto tiempo con el que sube. No creo que nadie tuvo culpa. Así funciona ese misterio que es el ser humano, indescifrable. Celebremos sí, pero lo que nos espera es más difícil que gritar vivas.Y no soy profeta. Hay que pensar siempre en el "day after", el día siguiente. El día que nos preguntamos los porqué. Y seguimos teorizando.