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DD.HH.: Sesenta años de desafíos


Las guerras mundiales han sido episodios desafortunados y lamentables en la historia de la humanidad, a tal punto que los horrores del holocausto, el bombardeo de ciudades, la detonación de la bomba atómica en la que perecieron millones de victimas civiles, llevó a una sociedad internacional atemorizada a la creación de la ONU para velar por la paz y la protección de los derechos humanos que, codificados en instrumentos internacionales, representan hoy el único sistema de valores universalmente reconocido.

En efecto, en los debates de la Conferencia de San Francisco en 1945, Panamá fue el único país que presentó dos anteproyectos referidos a la Declaración de los Derechos y Libertades Fundamentales del Hombre y la Declaración de Derechos y Deberes de los Estados, obra del destacado internacionalista, Dr. Ricardo J. Alfaro, como propuesta que marcó el rumbo en esos tiempos. Consistía en 18 artículos para dar forma armoniosa y completa a un cuerpo de principios que consignaran todos los elementos cardinales del Derecho Internacional eliminando conceptos y postulaciones abstractas cuyos aportes enriquecieron a la Declaración Universal de los Derechos Humanos aprobada el 10 de diciembre de 1948, tras intensos debates de dos años en una comisión presidida por Eleanor Roosevetl.

En el marco jurídico internacional de los derechos humanos, nuestro país bajo el principio de la realización progresiva ha venido cumpliendo los compromisos.

A 60 años podemos observar la evolución que ha tenido el sistema de protección de los derechos humanos consignado en la Declaración Universal, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales y sus Protocolos Facultativos que constituyen la Carta Internacional de Derechos Humanos. Hay, además, otros instrumentos dedicados a las mujeres, los refugiados, los extranjeros y los apátridas, las minorías y los pueblos indígenas, los reclusos, las personas con discapacidad, los niños y adolescentes, y las víctimas de delitos.

La reflexión obligada es que la crisis económica mundial no debe ser excusa para eludir los compromisos de Desarrollo del Milenio, porque serán realizables con el pleno respeto de los derechos humanos que son deberes indelegables de los Estados. Una tarea que no ha concluido, pues el mundo se enfrenta a la imperiosa necesidad de alcanzar mecanismos que mejoren los procesos judiciales de crímenes de guerra y de lesa humanidad, genocidio y terrorismo.

101 años de Panamá América

 
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