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¿De actores a víctimas?


El título de este artículo guarda relación con una reflexión que un buen amigo me hizo en torno a ciertos aspectos de la realidad nacional que ahora, y no antes, comienzan a "preocupar" a importantes sectores económicos del país, enterándose tardíamente de la gravedad del problema que viene siendo muy serio a niveles más bajos desde hace lustros, a pesar de las quejas y denuncias que hacen los que lo vienen sufriendo casi que como ciudadanos de segunda clase.

En no pocas ocasiones cuando me encuentro con amigos a los que veo poco me dicen, en tono burlón o despectivo: "salte de la vida política y dedícate a hacer plata…". En alguna medida se sienten espectadores de un drama respecto del cual se creen inmunes, quizás porque su situación económica les permite vivir por encima del bien o del mal. Otros, se interesan, y lo dicen, del acontecer político en plan de apuesta o de amenas charlas de café, pensando que la problemática nacional no les es propia o que los efectos del colapso del sistema que estamos viendo jamás les afectará.

Cuando salen a la luz pública noticias que impactan esos mundos, por ejemplo, el lamentable fallo de la Sala Tercera sobre la concesión del Hotel Playa Bonita o las casi seguras prescripciones de escándalos financieros importantes o de modificaciones trasnochadas de la legislación vigente para favorecer a personas vinculadas con procesos de quiebra fraudulentas, entonces reaccionan con gestos de sorpresa condenando la falta de seguridad jurídica o la corrupción infiltrada en nuestro sistema administrador de justicia. Pero, ¿en qué país han estado viviendo?

Todo esto que hoy preocupa ha sido tema de profusos análisis y de muchas recomendaciones en el tiempo. Que hayan caído en oídos sordos es otra cosa. Los problemas del panameño común comienzan a ser los mismos que los de importantes sectores económicos, y todos en conjunto sufren los rigores de un sistema secuestrado por el juega vivo y la corrupción, además de estar por completo colapsado. Podemos seguir ignorándolos?

Vamos rápido camino a otro proceso electoral y nadie toca estos temas. Veo promesas vagas que no apuntan a resolver el problema integral de la nación. Aunque para muchos de estos actores, aún el futuro de la nación lo toman en broma o como apuesta, tienen que tener claro que así como para sus empresas buscan los mejores administradores, el país se merece lo mismo y su apoyo debe volcarse a procurar que el sistema se cambie, se reestructure y se adecente, apoyando a los mejores candidatos, de lo contrario, el que no ha sido afectado aún, lo será mañana, directa o indirectamente, porque el país seguirá albergándonos a todos y sería conveniente que lo valoren con más responsabilidad, precisamente para que les vaya mejor a ellos y a todos, dentro de un sistema distinto en donde se cumpla la ley y se administre con decencia la cosa pública. Así, todos podemos ser actores y cada vez encontraremos menos víctimas.

101 años de Panamá América

 
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