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De aquí y de allá


No vamos a escoger un tema especial de los muchos que se nos presentan ora de la política y su campaña tempranera, ora de deportes, ora de economía, ora de la Santa Sede. Nos vamos a limitar a hablar de diversos temas aportando nuestro comentario. Ya se oyen los famosos discursos de barricada con promesas y sobre todo críticas atrabiliarias de los adversarios, es una época adelantada en la que se deja de gobernar, en ver cómo se estaciona la máquina gubernamental y en donde con todo derecho Raymundo y todo el mundo quiere ser presidente, ya que lo único que se requiere es ser panameño y ser mayor de 35 años. Es la hora de las divisiones de los que vivimos en este país. Donde nos radicalizamos y nos olvidamos de ver el bosque por estar entretenidos en el árbol. No nos vamos a meter en eso. Asimismo, el problema de Darién, la Fuerza Pública, los paramilitares colombianos que entran a nuestro país a castigar a nuestros paisanos con la muerte por haber asistido a los guerrilleros. Protestamos por el momento y abrigamos esperanzas de que sea todo verdad de que una fuerza de ambos países va a patrullar la frontera cada uno por su lado. Todos debemos hacer algo por esas abandonadas comunidades.
Acaba de celebrarse la Semana de Pastoral en la que disertó heroicamente (mañana y tarde) el Cardenal Rodríguez Madariaga sobre el deber del cristiano de participar en la sana política para cambiarla del estilo proverbial corrupto en que se practica normalmente y que, rotativamente, cada cuatro años aboca a la multitud de panameños a las urnas a hacer su selección con el objeto de encontrar la persona apta para ese puesto y que pueda regir los destinos del país por los senderos del progreso de todos los panameños. A mi juicio, la médula de lo que nos ofreció el connotado cardenal hondureño se resume en el reto de que tenemos que ver cómo introducimos la Etica en el ejercicio de la política. Tarea cuesta arriba, ya que entre nosotros parece que se tratara de ver quién es el más audaz y el más vivo a expensas de los demás y nos tiene divididos y sin esperanzas de poder creer en nadie, lo que es gravísimo. Etica no ya en su sinónimo de "normas de urbanidad o de protocolo", sino en el comportamiento no farisaico, seudopiadoso o seudoreligioso, sino valientemente ajustado en la práctica, no en el lenguaje o rétorica moralista, a las normas elementales del respeto que nos debemos como seres humanos teniendo en cuenta los derechos y deberes de los demás. En parte, estoy de acuerdo con el precandidato sin partido que se retiró por motivos personales, que se los respeto, sobre todo en el aspecto que mencionó sobre el estilo de hacer política ya proverbial para el cual no se sentía preparado. No sé si lo copié bien. No se puede hacer política sana sin ética; es decir, si te van a apoyar en una candidatura en la que tienes que ir amarrado y con compromisos con los que te ayudan porque de antemano quieren repartirse las carteras del gobierno es imposible hacer buena y sana política, aunque nuestros políticos pensarán que actuar así es la única manera, ya que se hizo, se hace y se hará de esa forma y querer actuar de otro modo es "no estar en nada". Pero esto se lo dejamos a los expertos politólogos que afortunadamente suman muchos, pero no arreglan nada.
Evento anual de resonancia religiosa es la "Procesión del Pueblo", la Procesión de Don Bosco, luego de una fervorosa novena predicada por el presbítero salesiano Padre Corona, de quien he oído experimentó el poder curativo del Señor a través de la intercesión de éste su Santo Padre, Patrono y Fundador. Que ojalá esta jornada masiva de oración al aire libre en que todos los niveles sociales de nuestra comunidad creyente se fundieron en una sola plegaria de alabanza y de reconocimiento de la soberanía divina y de la mediación de Jesucristo y del santo de la juventud, recabe para este país contaminado de frivolidad, materialismo y falta de solidaridad, reflexione y cambie.
Laudable resulta el esfuerzo del grupo de la sociedad civil en la que participa el Movimiento Ecuménico de Panamá, donde invitan a todos a "Sumarse a la Esperanza" resucitando las ideas y las propuestas del Foro 2020, y que en el Gimnasio de la USMA congregaron con número plural de asistentes ávidos de esperanza por ver restaurada la institucionalidad democrática, por ver cómo sin cortapisas se atiende al desarrollo económico, donde nuevamente se insiste en el tema del Monseñor Cardenal Rodríguez Madariaga, de la Etica y la Equidad, en que seamos vigilantes y valientes por buscar nuestra autodeterminación en los 100 años de República y por velar por la sostenibilidad ambiental. Al menos por falta de ideas y de propuestas no fallamos, lo que falta es, como siempre se dice, que "aterricemos" o "amaricemos".
Dentro de las noticias de terror, de temor, de angustia está la de los planes de Estados Unidos e Inglaterra de iniciar otra guerra de proporciones incalculables ni predecibles contra Sadam Hussein en Irak. Yo creo que nadie quiere esa guerra entre nosotros, ya que como país pequeño y a merced de las consecuencias de lo que ocurra entre los grandes, no podemos estar a favor de una conflagración universal que sería nuestra propia autodestrucción.
Y ya que hablamos de esto y aquello, desde estas líneas quiero darles mi voz de aliento a todo ese grupo de estudiantes del Colegio Javier que cursarán el último año y que iniciaron su servicio social repartidos por varias comunidades del interior de la provincia coclesana en un anhelo de aportar con hechos, realizaciones tangibles en esas olvidadas comunidades a favor de sus moradores.

101 años de Panamá América

 
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