De atunes, camarones y demás mariscos
La situación pesquera de los atunes en la Isla de Coiba cambia gracias a los esfuerzos de las organizaciones ambientalistas que propugnaban su protección, por medio de la Ley 44 de 26 de Julio de 2004 llamada "Ley de Coiba", la cual en su artículo 11 establece:
"Se crea una zona de exclusión, comprendida en el área del Pacífico panameño, al norte del paralelo 06°30'0", en la que se prohíbe la utilización de redes de cerco para la pesca de atún, toda vez que dichos aparejos de pesca afectan especies marinas del área, como peces de pico, delfines, cetáceos, tortugas y otras".
Cuando se convierte en ley, bastante razón había para celebrar, ya que los recursos naturales de Coiba iban a ser protegidos, pero no había acabado el decenio cuando aparece la Ley 55 de 2008 -ley de comercio marítimo-, que, en su artículo 278, deroga todo el libro II del Código de Comercio de Panamá, y por medio de un "camarón" legislativo, derogaba el artículo 11 de la Ley 44 de 26 de julio de 2004, que dejaba a los atunes de Coiba nuevamente en el desamparo legal, dando la vía libre para la pesca indiscriminada.
Al pasar el tiempo, observando lo sucedido, esperábamos que la Asamblea Nacional promulgara la ley que restablece los efectos del artículo 11 de la ley de Coiba, que siendo éste derogado por una norma (Ley 55 de 2008), solamente puede devolverle sus efectos legales otra ley, término en el cual aparece otra sorpresa, esta vez en el Decreto Ejecutivo No. 7 del 16 de febrero de 2009, un instrumento de menor jerarquía que una ley, que pretende devolver la protección a Coiba.
Por lo general, los decretos ejecutivos se utilizan para reglamentar las leyes emitidas por la Asamblea Nacional, pero en el caso del artículo 11 de la Ley 44 de 2004, derogado por Ley 55 de 2008, simplemente no vemos suficiente el decreto número 7 de 2009 para darle la protección debida a la fauna marina de Coiba.
Debe existir la buena voluntad de la actual administración para corregir estos "camarones", con los cuales, cada día que pasa, se ocasiona más daño a la ya precaria situación de los recursos naturales existentes y cuya protección debe ser política de Estado y no por meros placebos legales que no resuelven una situación delicada que data de hace muchos años, y con ello, se exprese a la faz del país, que "se ha restablecido la protección en Coiba-, cuando en realidad solamente es un paliativo que en nada beneficia a los recursos de la nación panameña.
"Ni la sociedad ni el hombre ni ninguna otra cosa debe sobrepasar para ser buenos, los límites establecidos por la naturaleza". (Hipócrates).
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