De etnias... y otros demonios
En 1980 publiqué un ensayo titulado “La Presencia Africana en Panamá” que Rodrigo Miró puso enseguida en su obra sobre el Ensayo en Panamá. Recogía también lo dicho en Los Negros del Istmo de Panamá de Roberto de la Guardia, para la época colonial, y algunos escritos de George Westerman sobre los inmigrantes afroantillanos. Pero en ese ensayo de 1980 por primera vez se trató en nuestro país y en su conjunto la cuestión de la masiva presencia del continente negro entre nosotros, para contribuir a comprender mejor la historia e identidad de un pueblo fundamentalmente mestizo. Después, Tomás Arias de Para publicó el resultado de una gran investigación de ADN sobre nuestro origen que arroja que el panameño promedio tiene 38% de genes indígenas, 33% africanos y 31% europeos. Concluimos fácilmente que una inmensa mayoría de los panameños puede reclamar tres orígenes raciales y, en consecuencia, culturales. El asunto sería, en realidad para cada persona, de dosificación.
Sin embargo, en fecha reciente algunos individuos, sobre todo de la élite de origen afroantillano educados en universidades norteamericanas e inglesas, han propuesto el rescate de lo que llaman la “etnia negra” en Panamá. Vasta empresa que recuerda más bien lo que se hizo en Estados Unidos para recuperar los derechos de los negros, legalmente desposeídos hasta de su dignidad y sometidos a un verdadero tratamiento de apartheid, o en las colonias inglesas del Africa y el Caribe. En Panamá dicha situación se vivió sólo en la Zona del Canal. En el resto del país y salvo la efímera constitución racista de Arnulfo Arias de 1941, no ha habido discriminación legal por raza. El pueblo panameño no es racista per se aunque porta los prejuicios raciales heredados de la época colonial y los difundidos por la Zona del Canal. Combatir esos prejuicios y prácticas discriminatorias que puedan surgir hacia ciertas personas es más bien labor educativa que el Estado debe promover.
La escalada de la “etnia negra” continuó cuando se adoptó la ley 9 de 30 de mayo de 2000 y siguió con el decreto ejecutivo 124 de 27 de mayo de 2005 mediante el cual se crea la “Comisión Especial para el establecimiento de una política gubernamental para la inclusión plena de la etnia negra panameña”, lo que sucedió en 2007 al incluirse algunas personalidades respetables. Concluye con el reciente nombramiento, muy controvertido, de un director ejecutivo. Pero, nos preguntamos los legos que observamos tanta solicitud gubernamental ¿qué es la etnia negra panameña? ¿Dónde se establece la frontera entre los escogidos para pertenecer a este exclusivo club y los demás panameños? Un autor, distinguido sociólogo y propulsor de esta iniciativa, responde que los miembros de una etnia, en este caso la negra panameña, son parte de “una agrupación humana, por el sólo hecho de que ellos se definan, así mismos, como diferentes o especiales debido a sus características culturales”. ¡Con un artificio semántico se cuadró el círculo! Con este criterio cuatro panameños, descendientes de algún grupo étnico por alguna de sus innumerables ascendencias podría crear su propio club, exigir una ley, un decreto ejecutivo y establecer una institución burocrática con sus oficinas, sueldos, gastos, automóviles, choferes, secretarias, etc. ¡Entramos fácilmente en el reino de la magia tropical!
(Continúa mañana)
* Experto en población.