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De guerrillero a Presidente


La toma de posesión del nuevo Presidente del Uruguay marca un hito en la historia latinoamericana. José Alberto Mujica Cardona llega al poder luego de pasar 15 años de cárcel a propósito de sus cuatro detenciones durante el tiempo que como guerrillero tupamaro combatió al régimen militar y en donde en una ocasión le dieron seis balazos. Agricultor de profesión, Pepe Mujica, como le conocen todos, llegó a ser Diputado y Senador, siendo Ministro de Ganadería, Agricultura y Pesca en el gobierno de su antecesor Tabaré Vásquez, como él, del Frente Amplio, y quien no le apoyó en las primarias que lo llevaron a ser candidato. Como ministro demostró una novedosa capacidad de diálogo con la sociedad.

Su espontáneo discurso de ascensión al poder esta preñado de las ideas que enmarcan la forma como manejará las riendas de su nueva responsabilidad: Desearía, dice Mujica, que el título de Presidente electo “no desapareciera de mi vida de un día para otro. Tiene la virtud de recordarme a cada rato que soy presidente sólo por la voluntad de los electores.” Como agregara: ”Primer mandatario si se quiere, pero mandado por otros, no por sí mismo”.

Al referirse a la Constitución de su país, el afable Pepe dijo “¡con que naturalidad la desobedecemos!”, señalando que la “Constitución es un marco, una guía, un contrato, un límite que encuadra a los gobiernos”, pero también “es un programa, que nos ordena cómo comportarnos, en cuestiones que tienen que ver con la esencia de la vida social”. Nos dice Mujica, recordando sus años de prisionero y refiriéndose a la Constitución, “Nos manda literalmente evitar que las cárceles sean instrumentos de mortificación”.

Sobre el gobierno que dirigirá dice que en el entramado social es el “que más tornillos tiene”, preguntándose “¿Pero de que sirven los tornillos sueltos, si son incapaces de encontrar sus piezas complementarias en la sociedad?” Gobernara con el diálogo “pero no de buenos, ni de mancos, sino porque creemos que esta idea de la complementariedad de las piezas sociales, es la que mejor se ajusta a la realidad.” Concluye este concepto el nuevo mandatario: “Sería contra natura, que los representantes políticos de esos retazos sociales, nos dedicáramos a separar y no a concertar”.

A pesar de su popularidad, su sencillez trasluce cuando dice “Ahora sabemos que los ciudadanos no les extienden cheques en blanco a ningún partido y que los votos ganárselos una y otra vez en buena ley. Los ciudadanos nos han advertido a todos que ya no son incondicionales de ningún partido, que evalúan y auditan las gestiones, que los que hoy son protagonistas principales, mañana pueden convertirse en actores secundarios.”

Ojalá que estas palabras de tan curtido dirigente lleguen a todos los oídos gobernantes de nuestra América Latina para que así sepan escuchar en mejor forma la voz del pueblo, ésa que es la voz de Dios.

Gcochez@covad.net

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