De incapaces y otros demonios
He leído con preocupación las temerarias e irrespetuosas aseveraciones del licenciado Ebrahim Asvat, publicadas en el diario "Critica" el día 17 de octubre bajo el título de "Endara tuvo un gobierno de incapaces", en las cuales tilda en forma general como incapaces a todos los que de una forma u otra participamos en ese gobierno Arnulfista. Resulta patético que al haber el propio Lic. Asvat participado en ese gobierno como jefe de la Policía Nacional, sostenga además que él fue el único que hizo un buen trabajo y que fue el único que dejó un legado al país. Como miembro de dicha administración, me siento directamente aludido y quiero comenzar por aceptar que cometimos muchos errores pero también logramos cosas de gran valía para el futuro de Panamá. Fue un orgullo y un honor trabajar junto a notables de la talla de Don Mario Galindo, Jorge Rubén Rosas, Juan B. Chevalier, Guillermo Ford, Alfredo Arias, Julio Linares, Delia Cárdenas, Guillermo Quijano, Cesar Pereira, Rubén D. Carles, Luis H. Moreno y muchos otros de quienes aprendí tantas cosas positivas. Es importante recordar que la situación de la cosa pública heredada de la dictadura y exacerbada por el saqueo y la destrucción de propiedades, representó un reto mucho mayor para los miles de funcionarios que trabajamos con tesón y patriotismo para sacar al país del marasmo económico en que se encontraba. Cuando asumimos la tarea al frente del Ministerio de Comercio no había sino deudas en las arcas del Estado, las oficinas públicas habían sido presas del vandalismo; por ejemplo, el suscrito debió utilizar su propio vehículo para transportarse durante los primeros seis meses y hubo que pedir prestado a la empresa privada parte del equipo de oficina y computo para poder iniciar las operaciones básicas del Ministerio. Pero lo más dramático fue el hecho de que cientos de humildes servidores públicos trabajaron por varios meses sin garantía de un nombramiento y sin recibir salarios ni viáticos con el solo interés de ayudar a rescatar el país. Recuerdo que durante los primeros dos años, en cada una de las reuniones de gabinete se presentaron demandas legales por deudas millonarias, la mayoría bien sustentadas, asumidas por la dictadura en nombre del Estado y que hubo que hacerle frente, sacrificando proyectos sociales que presentaban los diferentes ministerios.
No me es posible en este escrito detallar todos los logros que el Ministerio a mi cargo le dejó como legado al país, pero si mencionaré algunos de ellos. El Mercado de Marisco en la avenida Balboa, una obra planeada y ejecutada a través del MICI con aportes de nuestro presupuesto y una donación importante del gobierno Japonés, luego fue traspasada al Municipio Capitalino. La privatización bajo contrato con el Estado del primer puerto de contenedores, Manzanillo International Terminal (MIT), hoy uno de los más importantes puertos de Latinoamérica. La construcción de nueve centros de Artesanías, uno en cada provincia para exhibir y mercadear los productos de nuestros artesanos. La liberalización del mercado de petróleo, eliminamos subsidios a las cooperativas y el control de precios a los derivados, se estableció el marco legal que inició las actuales Zonas Libres de Petróleo y le eliminó a la Refinería Panamá la garantía de utilidades razonables. Creamos la Bolsa de Valores de Panamá, como institución privada para apoyar al empresario con fuentes de capital no tradicional. Establecimos la primera dirección de negociaciones comerciales internacionales, iniciando nuestra inclusión a la Organización Mundial del Comercio. Concluimos un acuerdo Marco de Comercio con los Estados Unidos de América, iniciando las consultas para introducir nuestros productos al mercado norteamericano bajo la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Podría mencionar otros legados de gran significado para las presentes y futuras generaciones, como fueron el título constitucional que creó la Autoridad del Canal de Panamá y la ley de la Autoridad de la Región Interoceánica, ambas instituciones han sido clave para el progreso y bienestar del país. Se podría también mencionar las exitosas negociaciones y reducción de la deuda pública o los superávit en los cierres de los presupuestos fiscales o el importante crecimiento del Producto Interno Bruto, pero esas son materias que le corresponderían explicar con más detalle a otros de los incapaces que acompañaron al ex-presidente Endara.
"- Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir dónde quieres pasar tu eternidad -."
El hombre reflexionó un momento y luego respondió: "- Bueno, el paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el infierno -."
Así que San Pedro lo acompañó hasta el ascensor y otra vez bajó, bajó, bajó, hasta el infierno. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, se encontró en medio de una tierra desierta, cubierta de excrementos y desperdicios. Vio a todos sus amigos vestidos con trapos, recogiendo los desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El Diablo lo alcanzó y le puso un brazo en el hombro.
"- No entiendo, - balbuceó el político - ayer estuve aquí y había lindas mujeres, un campo de golf y un club. Comimos langostas y caviar, bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un terreno desértico lleno de porquerías..., y mis amigos parecen unos miserables -".
El Diablo lo miró, sonrió y le dijo: "Ayer estábamos en campaña. Hoy..., ya votaste por nosotros..., ja, ja -."
No me es posible en este escrito detallar todos los logros que el Ministerio a mi cargo le dejó como legado al país, pero si mencionaré algunos de ellos. El Mercado de Marisco en la avenida Balboa, una obra planeada y ejecutada a través del MICI con aportes de nuestro presupuesto y una donación importante del gobierno Japonés, luego fue traspasada al Municipio Capitalino. La privatización bajo contrato con el Estado del primer puerto de contenedores, Manzanillo International Terminal (MIT), hoy uno de los más importantes puertos de Latinoamérica. La construcción de nueve centros de Artesanías, uno en cada provincia para exhibir y mercadear los productos de nuestros artesanos. La liberalización del mercado de petróleo, eliminamos subsidios a las cooperativas y el control de precios a los derivados, se estableció el marco legal que inició las actuales Zonas Libres de Petróleo y le eliminó a la Refinería Panamá la garantía de utilidades razonables. Creamos la Bolsa de Valores de Panamá, como institución privada para apoyar al empresario con fuentes de capital no tradicional. Establecimos la primera dirección de negociaciones comerciales internacionales, iniciando nuestra inclusión a la Organización Mundial del Comercio. Concluimos un acuerdo Marco de Comercio con los Estados Unidos de América, iniciando las consultas para introducir nuestros productos al mercado norteamericano bajo la Iniciativa de la Cuenca del Caribe. Podría mencionar otros legados de gran significado para las presentes y futuras generaciones, como fueron el título constitucional que creó la Autoridad del Canal de Panamá y la ley de la Autoridad de la Región Interoceánica, ambas instituciones han sido clave para el progreso y bienestar del país. Se podría también mencionar las exitosas negociaciones y reducción de la deuda pública o los superávit en los cierres de los presupuestos fiscales o el importante crecimiento del Producto Interno Bruto, pero esas son materias que le corresponderían explicar con más detalle a otros de los incapaces que acompañaron al ex-presidente Endara.
"- Ya has pasado un día en el infierno y otro en el paraíso. Ahora debes elegir dónde quieres pasar tu eternidad -."
El hombre reflexionó un momento y luego respondió: "- Bueno, el paraíso ha sido precioso, pero creo que he estado mejor en el infierno -."
Así que San Pedro lo acompañó hasta el ascensor y otra vez bajó, bajó, bajó, hasta el infierno. Cuando las puertas del ascensor se abrieron, se encontró en medio de una tierra desierta, cubierta de excrementos y desperdicios. Vio a todos sus amigos vestidos con trapos, recogiendo los desperdicios y metiéndolos en bolsas negras. El Diablo lo alcanzó y le puso un brazo en el hombro.
"- No entiendo, - balbuceó el político - ayer estuve aquí y había lindas mujeres, un campo de golf y un club. Comimos langostas y caviar, bailamos y nos divertimos mucho. Ahora todo lo que hay es un terreno desértico lleno de porquerías..., y mis amigos parecen unos miserables -".
El Diablo lo miró, sonrió y le dijo: "Ayer estábamos en campaña. Hoy..., ya votaste por nosotros..., ja, ja -."