default

De la capacidad y la credibilidad


Son numerosos las concepciones referentes a la capacidad e igual ocurre con relación a la credibilidad. De la capacidad se dice que es la propiedad de poder contener cantidad de alguna cosa; que es la aptitud, idoneidad, inteligencia o talento; la aptitud legal para ejercer un derecho o una función civil, política o administrativa, la cantidad de información que puede contener una memoria de ordenador, etc. De la credibilidad se dice que es el dar por cierto una cosa que no está debidamente comprobada o demostrada, el tener fe, el pensar, juzgar o conjeturar.
Más que entrar a analizar la etimología de estos dos sustantivos, lo que deseamos es reproducir dos narraciones obtenidas a través de Internet que dan cuenta de ambas situaciones.
Capacidad: Cuando yo era chico me encantaba ir al circo, especialmente para ver al elefante. Durante la función, la enorme bestia hacia despliegue de peso, tamaño y fuerza descomunal ... pero después de su actuación y hasta un rato antes de volver al escenario, el elefante quedaba sujeto solamente por una cadena que aprisionaba una de sus patas a una pequeña estaca clavada en el suelo. Sin embargo, la estaca era minúscula, me parecía insuficiente para atar un elefante. Aquel animal capaz de arrancar un árbol de cuajo con su propia fuerza, podría, con facilidad, arrancar la estaca y huir. ¿Qué lo mantiene entonces? ¿Por qué no huye? Pregunté a muchas personas y me daban razones insuficientes. Uno me dijo que el elefante no escapaba porque estaba amaestrado. Entonces la pregunta obvia: -Si está amaestrado, ¿por qué lo atan a la estaca? No recuerdo haber recibido ninguna respuesta coherente. Con el tiempo aquella incógnita se quedó guardada en los recesos de mi memoria sin darle más atención.
Un día encontré la explicación: "El elefante del circo no escapa porque ha estado atado a una estaca parecida desde que era muy pequeño". Cerré los ojos y me imaginé al pequeño recién nacido sujeto a la estaca. Estoy seguro de que en aquel momento el elefantito empujó, tiró y sudó tratando de soltarse. Y a pesar de todo su esfuerzo no pudo. La estaca era ciertamente muy fuerte para él. Al día siguiente volvió a probar, y también al otro y al que seguía... Hasta que un día, un terrible día para su historia, el animal aceptó su impotencia y se resignó a su destino. Este elefante enorme y poderoso no escapa porque cree que no puede. El tiene registrada en su memoria el recuerdo de su impotencia, de aquella impotencia y jamás se ha vuelto a cuestionar seriamente ese registro. Jamás... Jamás... intentó poner a prueba su fuerza contra la estaca otra vez.
Cada uno de nosotros somos un poco como ese elefante, vamos por el mundo atados a estacas que nos restan libertad. Vivimos creyendo que un montón de cosas "no podemos" simplemente porque alguna vez probamos y no pudimos. Grabamos en nuestro recuerdo: No puedo ... No puedo y nunca podré. Crecimos portando ese mensaje que nos impusimos a nosotros mismos y nunca más lo volvimos a intentar. La única manera de saber, es intentar de nuevo poniendo en el intento todo tú corazón.

Credibilidad: Una maestra quiso demostrar a sus niños de primaria que Dios es un mito. La clase ocurrió así:

Maestra: Hoy vamos a aprender que Dios no existe. (Entonces, dirigiéndose a uno de los niños dice:) ¿Tito, ves el árbol allá afuera?
Tito: Sí, maestra.
Maestra: ¿Tito, ves la hierba?
Tito: Sí, maestra.
Maestra: Vete afuera y mira hacía arriba y dime si ves el cielo.
Tito: Regresando unos minutos mas tarde dijo a la maestra: Sí, vi el cielo, maestra.
Maestra: ¿Y vistes a Dios?
Tito: No, maestra.
Maestra: Esto es exactamente mi punto. Podemos ver todo lo que existe, pero no podemos ver a Dios porque El no existe. Es un cuento.
En ese momento, María, una compañera de Tito, pidió a la maestra si podría hacerle más preguntas a Tito.
La maestra, algo sorprendida, accedió.
María: ¿Tito, ves los árboles afuera?
Tito: Sí.
María: ¿ves la hierba?
Tito: Y ya aburrido de tantas preguntas, contesta: Siiiiiiiii
María: ¿ves a la maestra?
Tito: Siiiiii
María: Todo lo que existe se ve, ¿cierto?
Tito: Siiii
María: ¿ves el cerebro de la maestra?
Tito: Noooo.
María: Entonces, Tito, según nos han enseñado hoy, ¡nuestra maestra no tiene cerebro!
El dios producto de los sentidos y del razonamiento es un dios falso, el verdadero es el producto de la fe.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América