De la desidia a la tragedia
Nunca olvidaré la sensación de impotencia que me produjo observar en los medios televisivos cómo el autobús ardía con varios de sus pasajeros dentro. Rápidamente pasé de la desesperación a la ira, pues esa fue una tragedia anunciada.
El imperio transportista es una completa mafia que mantiene cautivos a todos los usuarios, en sus trampas de muerte, que con descaro desmedido llaman autobuses, desde hace muchísimos años y no hay Dios ni Ley que los haga entrar en cintura. Pero mi indignación llegó al límite cuando observé cómo algunos de los seudo-dirigentes del transporte colectivo, convocaron a un flamante paro de labores, por los operativos que inicio el Tránsito exigiéndoles que cumplan con la legislación estipulada.
Es una vergüenza que estos señores se hayan aproximado a las autoridades del Tránsito exigiendo con una turba enardecida ser escuchados, y peor aún, que estando en el lugar hayan agredido inclusive a periodistas que cubrían el evento, ante la mirada absorta de quienes debían imponer el orden.
Definitivamente, este es el momento de actuar; no es posible que ante la inspección realizada, más del 50% de la flota haya quedado fuera de servicio, por no cumplir con las medidas mínimas que debe tener todo transporte. Las escenas eran dantescas, casi una película de ciencia ficción, desde neumáticos lisos, si es que se les puede llamar así, pasando por cerrojos en las puertas de seguridad, si por casualidad las tenían, ventanas clausuradas, pisos destruidos; en fin, la lista era interminable y no faltó algún conductor entrevistado que confesara públicamente las innumerables infracciones impuestas y que con un sórdida sonrisa las considerase faltas menores, ¡que irresponsabilidad! Y todavía pretenden que se les indemnice antes de que el nuevo sistema entre en funciones. Realmente esto es una burla para todos. Es hora de tratarlos tal y como se merecen: con puño de hierro y sin miramientos. Sencillamente el que no cumpla sale del sistema de inmediato y punto, ya ha quedado demostrado que los plazos no funcionan con estos señores.
No se debe descuidar a los usuarios; si es necesario el Estado deberá proporcionarles transporte mientras se den los operativos, para no sucumbir ante la presión.
No se debe desmayar en las inspecciones, porque la seguridad de la comunidad está por encima de los intereses de esos descarados.
Según Israel Martínez, director general de la LNB, el éxito del evento se vió reflejado desde el primer momento en que las personas, a pesar de la lluvia, se fueron colocando en toda la avenida para observar el desfile de los colegios participantes.
Para Martínez, lo más importante es que la actividad fue, como todos los años, "el despegue de las fiestas patrias", donde no sólo se le rinde tributo a la patria, sino que además se resaltan los valores nacionales.
Martínez manifestó sentirse muy complacido con el apoyo dado por la Policía Nacional, la Policía de Tránsito, la Cuz Roja, el Cuerpo de Bomberos y el Sistema Nacional de Protección Civil a lo largo de la ruta del desfile.
El imperio transportista es una completa mafia que mantiene cautivos a todos los usuarios, en sus trampas de muerte, que con descaro desmedido llaman autobuses, desde hace muchísimos años y no hay Dios ni Ley que los haga entrar en cintura. Pero mi indignación llegó al límite cuando observé cómo algunos de los seudo-dirigentes del transporte colectivo, convocaron a un flamante paro de labores, por los operativos que inicio el Tránsito exigiéndoles que cumplan con la legislación estipulada.
Es una vergüenza que estos señores se hayan aproximado a las autoridades del Tránsito exigiendo con una turba enardecida ser escuchados, y peor aún, que estando en el lugar hayan agredido inclusive a periodistas que cubrían el evento, ante la mirada absorta de quienes debían imponer el orden.
Definitivamente, este es el momento de actuar; no es posible que ante la inspección realizada, más del 50% de la flota haya quedado fuera de servicio, por no cumplir con las medidas mínimas que debe tener todo transporte. Las escenas eran dantescas, casi una película de ciencia ficción, desde neumáticos lisos, si es que se les puede llamar así, pasando por cerrojos en las puertas de seguridad, si por casualidad las tenían, ventanas clausuradas, pisos destruidos; en fin, la lista era interminable y no faltó algún conductor entrevistado que confesara públicamente las innumerables infracciones impuestas y que con un sórdida sonrisa las considerase faltas menores, ¡que irresponsabilidad! Y todavía pretenden que se les indemnice antes de que el nuevo sistema entre en funciones. Realmente esto es una burla para todos. Es hora de tratarlos tal y como se merecen: con puño de hierro y sin miramientos. Sencillamente el que no cumpla sale del sistema de inmediato y punto, ya ha quedado demostrado que los plazos no funcionan con estos señores.
No se debe descuidar a los usuarios; si es necesario el Estado deberá proporcionarles transporte mientras se den los operativos, para no sucumbir ante la presión.
No se debe desmayar en las inspecciones, porque la seguridad de la comunidad está por encima de los intereses de esos descarados.
Según Israel Martínez, director general de la LNB, el éxito del evento se vió reflejado desde el primer momento en que las personas, a pesar de la lluvia, se fueron colocando en toda la avenida para observar el desfile de los colegios participantes.
Para Martínez, lo más importante es que la actividad fue, como todos los años, "el despegue de las fiestas patrias", donde no sólo se le rinde tributo a la patria, sino que además se resaltan los valores nacionales.
Martínez manifestó sentirse muy complacido con el apoyo dado por la Policía Nacional, la Policía de Tránsito, la Cuz Roja, el Cuerpo de Bomberos y el Sistema Nacional de Protección Civil a lo largo de la ruta del desfile.