de la educación
Quien escribe estas líneas trabaja cincuenta años ininterrumpidos en la docencia. La ha ejercido en planteles de educación primaria o básica, secundaria o media, superior o universitaria. Al contemplar este largo camino alegremente recorrido, da gracias a Dios por haberle otorgado el don inestimable de una profesión que, junto con su hogar, le han permitido sentirse plenamente realizado.
Por cierto, la causa verdadera de esta profunda satisfacción no está en virtudes ni méritos personales. La razón está en que la profesión de maestro ha desbordado las salas de clase, para proyectarse mucho más allá de ellas, hacia la vida y el hogar de tantos ex alumnos que, con delicadeza que no puede dejar de agradecer, le han brindado su amistad o su cariño, si no siempre en las aulas escolares, después de ellas en mil detalles de su existencia.
El mismo sincero reconocimiento debe expresar hacia tantos colegas que le han mostrado rutas e ideales ejemplares o que le han colaborado generosamente en trabajos emprendidos en común. Pero hay otro motivo que mucho explica también la proyección profesional generadora de muchas satisfacciones. Es la actividad periodística que, iniciada hace aproximadamente cuarenta y cinco años en la prensa nacional ("La Estrella de Panamá", "El Panamá América", "La Hora", "El Día", "La República", "La Prensa", "Panorama Católico", "El Siglo"), diarios en cuyas páginas de opinión quien esto escribe ha comentado incontables temas educacionales. Su único objetivo ha sido valerse de los medios de comunicación masivos para ejercer la docencia y llegar a las masas y a todos los sectores nacionales, para proponer ideas, sugerir iniciativas o criticar constructivamente realidades educativas, sociales y políticas a su juicio erradas, cuando no negativas.
Hoy quiere reiterarle con José Daniel Crespo, que "La Nueva Educación" es el movimiento reivindicador de los derechos del niño. Puede decirse que el principio básico y fundamental de la Nueva Educación es la concepción del niño como el elemento más importante, como el factor primordial, como el centro, por decirlo así, del proceso educativo en derredor del cual giran todos los demás, pero subordinados siempre a él. Esto, por sí solo, implica una transformación radical y profunda en las teorías y práctica de la educación.
Las tendencias más avanzadas de la educación son tres: la psicológica, que gira en torno a la idea de que la educación debe apoyarse en el estudio del desarrollo mental y los intereses del educando; la científica, que afirma que el conocimiento de los fenómenos naturales debe ser el contenido principal de la educación, como estudio objetivo del medio en que vivimos y fuerza impulsora del progreso de la humanidad; la social que considera a la educación como el proceso de perpetuar y desarrollar la sociedad preparando al individuo para realizar sus fines sociales.