De las promesas a los hechos ¿Cómo hacer?
Un balance de lo actuado hasta ahora por el nuevo gobierno no deja espacio para dudar de sus buenas intenciones, y de la decisión de materializar sus promesas de campaña. Pocos son los que podrían aventurar un balance negativo sobre la disposición de hacer cosas que ha demostrado la administración Martinelli. Pero como en política más allá de la formulación está la encarnación, no sería aventurado señalar que hasta ahora no se visualiza con suficiente claridad un estilo de gobierno coherente. Pareciera que las reacciones dominan la escena, en algo que podría explicarse por los pocos días al frente de la Nación. Sobre la mesa, la inseguridad ciudadana que si bien registra algunos signos positivos no parece poseer largo aliento; también el tema educativo que de la crítica y el asombro ha pasado a la propuesta y a la reflexión. Y no se trata sólo de críticas, sino del registro de una percepción. Pareciera que después de la euforia de la victoria el nuevo gobierno se dispusiera a tomar el país en sus manos. Puede que le quede un año para justificar sus actuaciones en las malas herencias de la administración anterior, pero superado ese periodo la ciudadanía espera sus métodos efectivos y sobre todo, los resultados prometidos. En la medida en que esto último domine el escenario podrá evitarse que la frustración se convierta en rechazo, antes de lo esperado.