De Miami a Quebec: La III Cumbre de Las Américas
La III Cumbre de Las Américas se realizará del 20 al 21 de abril próximo en la ciudad de Quebec, Canadá y, como era de esperar, los trabajos preparatorios han cobrado intensidad. Con la intención de cumplir con la etapa de aprobación preliminar de los documentos que serán suscritos por los Jefes de Estado y de Gobierno del continente, durante la semana del 5 al 9 de marzo pasados tuvo lugar en Barbados la que fue la XXII Reunión del GRIC, o sea el Grupo de Revisión e Implementación de las Cumbres.
Habida cuenta de que en la XXI Reunión del GRIC se había concluido la aprobación preliminar de los capítulos I y III del Plan de Acción, que tratan sobre la Consolidación de la Democracia y el Desarrollo de los Recursos Humanos, el propósito de esta reunión era concluir la revisión del capítulo II, sobre Creación de Prosperidad, de la Declaración sobre Conectividad y, principalmente, de la Declaración Política, que es el documento más importante que suscribirán los Jefes de Estado y de Gobierno durante la cita de Quebec. Los dos primeros temas fueron aprobados, más no el tercero, por las razones que explicaré más adelante.
El capítulo segundo con el título Creación de Prosperidad, se concluyó en todos los aspectos sobre los que le era posible al GRIC adelantar y sólo quedaron pendientes los subcapítulos, cuyo contenido será determinado por los resultados de las reuniones que deberán celebrar los ministros de Comercio, Finanzas y del Medio Ambiente en las próximas semanas. Como para los días previos a la Cumbre de Las Américas está prevista en Quebec la reunión de los representantes plenipotenciarios de los países asistentes a éstos les corresponderá hacer la integración y adopción de los textos finales.
No es previsible que en cuanto al Plan de Acción o la Declaración sobre Conectividad se produzcan mayores debates adicionales y podría decirse que están en términos que, salvo correcciones de estilo, podrían muy bien ser sancionados por nuestros Jefes de Estado y de Gobierno.
En cuanto a la Declaratoria Política, a pesar de los esfuerzos realizados, no fue posible concluir esa primera etapa de su consideración. Aunque no se esperaba que el tema quedara definitivamente cerrado, por cuanto las declaraciones políticas de las Cumbres siempre pueden estar sujetas a cambios impuestos por el surgimiento de aspectos coyunturales de última hora, sí había la intención de avanzar hasta llegar a una primera versión de consenso, a nivel del GRIC, por lo menos, para poder circular un texto para el último análisis de los gobiernos antes de la Cumbre.
Las Cumbres Presidenciales son una instancia extraordinariamente útil para estructurar consensos al más alto nivel que se transforman en mandatos que, a su vez, son las cartas maestras de navegación para encauzar las acciones que deben desarrollarse, tanto en lo interno de nuestros países como en los diferentes organismos y agencias multilaterales para alcanzar las metas del ansiado desarrollo integral, en este caso, de los países del continente americano. El proceso de las cumbres es, por tanto, una suma de valores agregados que se adicionan a lo avanzado en las convocatorias previas. Y es, precisamente esa circunstancia las que deja poco margen para decir cosas extraordinariamente novedosas o que produzcan un especial impacto.
Por otra parte, como no se puede dejar de mencionar en cada nueva Declaración Política, por lo menos, los aspectos más relevantes de las declaraciones anteriores, el ejercicio de estructurar un nuevo documento que responda a las expectativas que producen los encuentros de ese nivel no es tarea fácil.
En la reunión de Barbados se avanzó, pero no se logró concluir ese pronunciamiento balanceado y concreto, orientado a depositar en los pueblos del hemisferio occidental, especialmente en sus sectores más empobrecidos, la esperanza de que las Cumbres Presidenciales aportarán caminos de redención. Y por ello, aunque hubo importantes avances, será necesaria una mayor elaboración para consensuar un texto que anuncie compromisos viables y acciones prácticas para realizarlos.
Faltan ahora 37 días para la Cumbre de Quebec y como sólo queda llegar a un acuerdo sobre la Declaración Política, que no es fácil, pero sí es posible, hay fundamento para esperar que la cita del Canadá cumpla su cometido.
Habida cuenta de que en la XXI Reunión del GRIC se había concluido la aprobación preliminar de los capítulos I y III del Plan de Acción, que tratan sobre la Consolidación de la Democracia y el Desarrollo de los Recursos Humanos, el propósito de esta reunión era concluir la revisión del capítulo II, sobre Creación de Prosperidad, de la Declaración sobre Conectividad y, principalmente, de la Declaración Política, que es el documento más importante que suscribirán los Jefes de Estado y de Gobierno durante la cita de Quebec. Los dos primeros temas fueron aprobados, más no el tercero, por las razones que explicaré más adelante.
El capítulo segundo con el título Creación de Prosperidad, se concluyó en todos los aspectos sobre los que le era posible al GRIC adelantar y sólo quedaron pendientes los subcapítulos, cuyo contenido será determinado por los resultados de las reuniones que deberán celebrar los ministros de Comercio, Finanzas y del Medio Ambiente en las próximas semanas. Como para los días previos a la Cumbre de Las Américas está prevista en Quebec la reunión de los representantes plenipotenciarios de los países asistentes a éstos les corresponderá hacer la integración y adopción de los textos finales.
No es previsible que en cuanto al Plan de Acción o la Declaración sobre Conectividad se produzcan mayores debates adicionales y podría decirse que están en términos que, salvo correcciones de estilo, podrían muy bien ser sancionados por nuestros Jefes de Estado y de Gobierno.
En cuanto a la Declaratoria Política, a pesar de los esfuerzos realizados, no fue posible concluir esa primera etapa de su consideración. Aunque no se esperaba que el tema quedara definitivamente cerrado, por cuanto las declaraciones políticas de las Cumbres siempre pueden estar sujetas a cambios impuestos por el surgimiento de aspectos coyunturales de última hora, sí había la intención de avanzar hasta llegar a una primera versión de consenso, a nivel del GRIC, por lo menos, para poder circular un texto para el último análisis de los gobiernos antes de la Cumbre.
Las Cumbres Presidenciales son una instancia extraordinariamente útil para estructurar consensos al más alto nivel que se transforman en mandatos que, a su vez, son las cartas maestras de navegación para encauzar las acciones que deben desarrollarse, tanto en lo interno de nuestros países como en los diferentes organismos y agencias multilaterales para alcanzar las metas del ansiado desarrollo integral, en este caso, de los países del continente americano. El proceso de las cumbres es, por tanto, una suma de valores agregados que se adicionan a lo avanzado en las convocatorias previas. Y es, precisamente esa circunstancia las que deja poco margen para decir cosas extraordinariamente novedosas o que produzcan un especial impacto.
Por otra parte, como no se puede dejar de mencionar en cada nueva Declaración Política, por lo menos, los aspectos más relevantes de las declaraciones anteriores, el ejercicio de estructurar un nuevo documento que responda a las expectativas que producen los encuentros de ese nivel no es tarea fácil.
En la reunión de Barbados se avanzó, pero no se logró concluir ese pronunciamiento balanceado y concreto, orientado a depositar en los pueblos del hemisferio occidental, especialmente en sus sectores más empobrecidos, la esperanza de que las Cumbres Presidenciales aportarán caminos de redención. Y por ello, aunque hubo importantes avances, será necesaria una mayor elaboración para consensuar un texto que anuncie compromisos viables y acciones prácticas para realizarlos.
Faltan ahora 37 días para la Cumbre de Quebec y como sólo queda llegar a un acuerdo sobre la Declaración Política, que no es fácil, pero sí es posible, hay fundamento para esperar que la cita del Canadá cumpla su cometido.