De nuevo en la palestra
El nuevo gobierno del presidente electo Martín Torrijos tendrá que enfrentarse a tantos problemas que es difícil poder prioritarlos para quienes desconocemos la realidad de la magnitud de los mismos, por el secretismo con que se han manejado el gobierno que en breves días culminará su mandato.
No obstante, hay dos asuntos que saltan rápidamente a la vista: el Seguro Social y las finanzas del Estado. Ambos son complejos y de difícil solución, pero no imposible de lograrla si se cuenta con la voluntad política.
El patrimonio de la Caja de Seguro Social pretenden pequeños grupos considerarlo como muy propio. Ejemplo: unos pocos dirigentes sindicalistas actúan como si dicha institución les perteneciera con exclusividad aunque solamente el 15 por ciento de los aportes que hace el sector laboral es de personas sindicalizadas.
La Caja de Seguro Social (CSS) requiere, para solucionar sus diversos problemas como paso inicial, una divulgación muy amplia, que le llegue a todos los asegurados, sobre la realidad financiera de la institución que está a punto de colapsar si se siguen imponiendo en su solución la demagogia, la mentira y la irresponsabilidad.
Es imprescindible, para crear conciencia, que se conozcan los dos lados de la moneda.
¿Qué pasará con las jubilaciones presentes y las futuras, si no se toman las medidas correctivas que conllevan sacrificios compartidos?
¿Cómo va a seguir prestando la Caja de Seguro Social las atenciones médicas a los que las requieran? No es escondiendo la verdad como lograremos salvar a esa institución creada en 1941 por el Dr. Arnulfo Arias Madrid.
La expectativa de vida era cuando la CSS se fundó, de 62 años y la jubilación para hombres y mujeres, por igual, se daba a los 60 años. Hoy día se vive mucho más -las mujeres mayormente que los hombres- y la edad de jubilación es mucho menor.
El paternalismo y la demagogia se dieron gusto en los años subsiguientes a la década del 40.
Para poder poner orden al desastre y desorden de las finanzas públicas, el nuevo gobierno, en mi humilde opinión, tendrá que dar los siguientes pasos iniciales.
Nombrar en las instituciones financieras figuras con integridad, conocimiento y, sobre todo, con confianza ciudadana.
Tener una política administrativa de gran austeridad que trascienda nuestras fronteras, eliminando todo gasto superfluo y disminuyendo los privilegios de unos pocos, en especial en los consulados y castigando, por supuesto, todo acto de corrupción.
Renegociar los vencimientos de la deuda pública (externa e interna). Sólo llenándose de gran autoridad moral, que se logra con el ejemplo, de arriba hacia abajo, podrá el presidente Torrijos hacer realidad los objetivos que en su campaña repetitivamente ofreció. El presidente Enrique Bolaños, combatiendo la corrupción en Nicaragua, obtuvo el respeto internacional, en especial de las instituciones de crédito, y pudo renegociar sus obligaciones con la banca internacional, llegando éstas, en algunos casos, a condonar parte de la deuda nicaragüense. Torrijos lo podrá lograr igualmente, sin duda, si sigue su ejemplo y cumple lo prometido de cero corrupción.