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De Panamá a Irak


Los invasores afirmaron que aplicarían en Irak el modelo de la invasión a Panamá del 20 de diciembre de 1989. Quien esto escribe, llevó a cabo, para el gobierno panameño de entonces y con autorización de la Universidad de Panamá, un estudio de las violaciones al derecho internacional cometidas por EE.UU. desde 1985 hasta el día de la invasión. El objetivo era elaborar la fundamentación jurídica necesaria para elevar una solicitud de demanda contra EE.UU. ante la Corte Internacional de Justicia para detener las agresiones militares, así como las medidas coercitivas y sanciones de todo tipo que EE.UU. practicó para derrocar al gobierno. Con ello se tenía la esperanza de evitar que Panamá fuese, finalmente, invadida cuando las sanciones mencionadas no rindieran fruto. He aquí algunos aspectos pertinentes:
1º. El 10 de diciembre de 1985, John Poindexter, del Consejo de Seguridad Nacional de EE.UU., le expresó al general Manuel A. Noriega que "se atuviera a las consecuencias", cuando éste rechazó las siguientes peticiones: Que Panamá se retirara y deshiciera el Grupo de Contadora para la Paz en Centroamérica y que Panamá atacara a Nicaragua sandinista, para justificar la invasión de EE.UU. a Nicaragua sobre la base del Tratado de Neutralidad.
2o. En un memorando secreto, el Consejo de Seguridad Nacional ordenó en marzo de 1986 la desestabilización de Panamá por varias razones: destruir los Tratados Torrijos-Carter; impedir que el actual Canal cayese en manos cubanas o soviéticas; evitar que un nuevo Canal fuese construido y controlado por Japón. La campaña desestabilizadora explotaría los "rumores de corrupción" en la cúpula de las Fuerzas de Defensa de Panamá, particularmente del general Noriega, en el marco de prolongadas operaciones psicológicas.
3º. De 1986 a 1987, la administración Reagan impulsó una campaña contra el gobierno, explotando hábilmente las aspiraciones democráticas del pueblo panameño; apoyó abiertamente, desde su embajada y el Comando Sur, asentado en Panamá, a la oposición; satanizó a Noriega; ayudó a organizar paros, huelgas y protestas, para provocar mayores represiones gubernamentales y errores por parte del gobierno, que contribuyeron a su aislamiento.
4º. En marzo de 1988, Reagan asumió poderes económicos especiales en tiempos de guerra y declaró al régimen "Noriega-Solís Palma" como una "amenaza a los intereses vitales y a la política exterior de EE.UU.", con el fin de decretar un bloqueo económico, financiero, comercial y monetario: rompieron relaciones con Panamá; prohibieron que empresas o ciudadanos de EE.UU. transfiriesen dinero o valores a Panamá, en virtud de impuestos, deudas o compromisos; retuvieron los pagos que la Comisión del Canal hacía al gobierno panameño; cancelaron programas de ayuda y cooperación; cerraron las puertas al gobierno en instituciones financieras y de crédito internacional; congelaron casi mil millones de dólares del Banco Nacional depositados en bancos de EE.UU. y exigieron a la comunidad internacional que rompieran relaciones con el "régimen Noriega-Solís Palma".
5º. EE.UU. acompañó las sanciones económicas con cientos de agresiones militares; suspendió la aplicación de los Tratados Torrijos-Carter; desconoció la coordinación binacional en materia de protección y defensa; llevó a cabo una escalada militar que aumentó en decenas de miles de tropas su presencia en Panamá, en violación del Tratado.
6º. Cuando la OEA intervino, ésta adoptó una resolución que violaba tanto su propia Carta como la de las Naciones Unidas, porque constituía una intervención colectiva en los asuntos panameños y en ninguna parte mencionaba las medidas y actos ilegales cometidos por EE.UU. en Panamá.
7º. En vista de que el gobierno contempló llevar la resolución ante la Corte Internacional de Justicia para decidir sobre su legalidad, la OEA realizó una gestión mediadora entre gobierno y oposición, la cual fue saboteada por el gobierno de EE.UU. cuando se apartaba de sus fines. Tómese en cuenta que el Documento de Santa Fe II proponía la eliminación de Noriega, pero el Documento de Santa Fe III planteaba la necesidad de destruir a las Fuerzas de Defensa de Panamá porque ésta se oponía a la presencia de EE.UU. más allá del 31 de diciembre de 1999 y EE.UU. no quería ver reemplazado a Noriega por "otro torrijista".
8º. EE.UU. invadió a Panamá en la madrugada del 20 de diciembre de 1989, con un ataque masivo y fuera de proporción. La operación fue denominada "Causa Justa". Las Fuerzas de Defensa habían sido internamente debilitadas y divididas. Agentes de la CIA hicieron retirar las pocas armas livianas que pudieran contrarrestar un ataque aéreo. Panamá jamás ha contado con fuerza aérea ni con defensas antiaéreas de ninguna clase, incluidos radares. No contaba con un sólo tanque de guerra. Aún en medio del combate, oficiales estuvieron retirando gran cantidad de armas de los cuarteles. Y a este país sin radares, sin un ejército propiamente dicho, sin fuerza aérea y sin fuerza naval, EE.UU. envió varios aviones F-117, invisibles al radar, empleados por primera vez en combate; cientos de helicópteros Cobra y Apache, Specter C-130, naves de guerra y 40 mil tropas y fuerzas especiales que emplearon tecnología satelital y equipos nuevos como visores nocturnos, chalecos antibalas, además de armas por primera vez experimentadas.
9º. Los invasores posesionaron a un nuevo "gobierno" dentro de una base militar en la antigua Zona del Canal; se apoderaron de todos los medios de comunicación; difundieron falacias acerca de los "batallones de la dignidad" (cuerpo de voluntarios) para desacreditarlas y aislarlas; se apoderaron de las instituciones estatales y las pusieron cada una bajo una "fuerza de tareas" compuestas por militares de EE.UU., que revisaron absolutamente todo y se llevaron los documentos que quisieron; se apoderaron del sistema de computadoras de la inteligencia militar, donde había archivos sobre casi todos los políticos del patio; nombraron al Procurador y otros importantes funcionarios, y todo el aparato estatal quedó bajo las órdenes de EE.UU. Promovieron y permitieron un saqueo generalizado.
10º. Las fuerzas invasoras arrestaron a unos siete mil empleados del gobierno, que fueron retenidos en campos de concentración donde fueron sometidos a interrogatorios, fichados y amenazados. Arrestaron salvajemente a altos funcionarios (inclusive ministros de relaciones exteriores), atándolos como animales y arrastrándolos por las calles de su vecindario para someterlos a vejaciones y venganzas políticas y personales. Iniciaron campañas de persecución contra panameños sospechosos de "norieguismo" e incitaron a que se presentasen miles de denuncias falsas ante el Procurador que ellos habían designado (Rogelio Cruz, abogado de los terroristas cubanos hoy presos en Panamá); ordenaron la destitución de los magistrados de la Corte Suprema de Justicia del gobierno derrocado.
11º. Los invasores bombardearon áreas residenciales, especialmente barrios pobres como San Miguelito y El Chorrillo, que fueron incendiados y demolidos, después de asesinar a miles de personas no combatientes que no pudieron escapar; aplastaron con sus tanques a numerosos automóviles con personas dentro; ejecutaron a sangre fría o maniatados a cientos de militares y policías que se habían rendido; tomaron control de hospitales y se llevaron los expedientes médicos para hacer desaparecer las evidencias de armas experimentadas, obstaculizando la labor de los médicos panameños; violaron, torturaron y asesinaron a mujeres; emplearon armas nunca antes vistas; hicieron desaparecer grandes cantidades de cadáveres; asesinaron a tropas indefensas dentro de sus cuarteles y campamentos; torturaron a prisioneros de guerra. La cantidad de víctimas oscila entre 3,000 y 7,500 en menos de una semana, mayoritariamente civiles y no combatientes. Cometieron al menos 13 categorías de crímenes de guerra.
12º. Las fuerzas invasoras penetraron, bloquearon y hostigaron a las embajadas de Cuba, Nicaragua, Perú y Libia, y arrestaron a agentes diplomáticos en violación del derecho internacional.
13º. La OEA se reunió el 24 de diciembre y pidió el cese al fuego sin atreverse a mencionar a EE.UU. El Consejo de Seguridad se reunió el 29 de noviembre y condenó la "acción" militar, sin llamarla "agresión", y pidió el retiro inmediato de las fuerzas invasoras. EE.UU. hizo caso omiso y se quedó en Panamá hasta 1993, bajo un régimen de ocupación militar dentro del cual se le impusieron al país varios tratados ilegalmente. La agresión y el asesinato quedaron impunes.
14º. El presidente Bush (padre) llamó "liberación" a esta invasión, pero resulta que nadie ha admitido haber pedido esta "liberación".
15º. A raíz de la invasión, los japoneses iniciaron su desalojo de Panamá; retiraron sus empresas y bancos más importantes; redujeron sus depósitos bancarios; perdieron toda influencia sobre el gobierno panameño en materia de desarrollo y vieron minada su pretensión de construir o financiar un nuevo Canal.
16º. Panamá se comprometió a privatizar sus empresas estatales, a suscribir un tratado de asistencia legal mutua, a permitir que el Servicio de Guardacostas de EE.UU. ejerza el derecho de libre tránsito en nuestros mares. En el 2001/2002, EE.UU. firmó acuerdos con Panamá que permiten la entrada a nuestros mares de todos los barcos de guerra de EE.UU. y de otros países (a invitación de EE.UU.); la entrada a nuestro espacio aéreo de las aeronaves de EE.UU. en persecución del narcotráfico y otros "delitos internacionales"; la presencia militar de EE.UU. con diversos pretextos en todo Panamá. Ninguno de estos acuerdos fue firmado conforme a la Constitución Política. En particular, el Órgano Legislativo nunca dio consideración a los mismos.
Las invasiones de EE.UU. a Panamá, a Irak han sido motivadas por un común denominador: El logro de intereses estratégicos en el marco de su ascenso a una dictadura planetaria.
*Presidente del Servicio Paz y Justicia en Panamá (Serpaj-Panamá), ex Embajador Especial ante la Corte Internacional de Justicia de La Haya.
(julioyao@pa.inter.net)

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