De programas y estrategias
El fenómeno de la violencia tiene diversos factores que la producen dependiendo del tipo que se genere, quienes la generan y hacia quienes va dirigida.
En los últimos 18 años la seguridad ha sido tema de importancia para la sociedad, tomando en cuenta que se identifica a la mal llamada “Violencia Juvenil” como responsable del clima de inseguridad. De allí que se han dado acciones en diversos períodos gubernamentales como lo son las experiencias de 1998 en Colón bajo el gobierno del presidente Pérez Balladares, donde se apoyó un esfuerzo de pacificación entre bandas; luego, en el gobierno de la presidenta Moscoso se dieron dos experiencias extremas: La primera, “En Busca De Oportunidad” y, posteriormente, acciones de “Mano Dura y Ley antipandillas”.
Con el presidente Martín Torrijos se pone en marcha el “Plan de Seguridad Con Firmeza”, dirigido a combatir la delincuencia; y el plan “Mano Amiga”, enfocado a adolescentes sanos basado en el deporte y actividades recreativas.
Hoy, el Ministerio de Gobierno y Justicia plantea y coordina junto con la Policía Nacional, MIDES, MEDUCA y los municipios de Panamá, San Miguelito, Colón y David un programa enfocado a tratar la violencia desde lo policivo, social, educativo y legal. Un programa que traza estrategias para un trabajo coordinado entre instituciones gubernamentales, organizaciones no gubernamentales, sociedad civil organizada y los medios de comunicación.
Al resultado de este esfuerzo se le denomina “Programa de Seguridad Integral” (PROSI), donde se incorporan otros ministerios como MITRADEL, MOP, MINSA, Ministerio Público e instituciones como Pan Deportes, INADEH, INAC, Sistema Penitenciario, IFARHU, Autoridad de Tránsito y Transporte Terrestre, IPAT. Cada una juega un papel en el tema de la seguridad ya que representan alternativas de acuerdo al nivel de prevención de la violencia que se refiera.
En el caso de prevención primaria el deporte, las artes, la formación, la educación y la asociatividad de los adolescentes son básicos para el desarrollo humano por lo que se adelantan acciones para el inicio de estas y otras actividades. En lo que a prevención secundaria se refiere, las respuestas de parte del INADEH, IFARHU, MOP, MITRADEL, ATT e IPAT juegan un papel importante como se está dando con el proyecto “Por Una Esperanza” del MIDES, el cual atiende a adolescentes y jóvenes miembros de bandas. Los adolescentes en el nivel de prevención terciaria (menores en conflicto con la ley) se verán favorecidos con un mejor y avanzado Centro de Cumplimiento que a la vez se traduce en la aplicación de efectivos procesos de socialización de los mismos.
Con el PROSI el fenómeno de la violencia es abordado sin dejar escapar detalles generando acciones y reacciones en toda la sociedad a corto, mediano y largo plazo. Claro está que estos esfuerzos no lograran resultados esperados sin la incorporación de la gente buena de este país (que somos más) para poder darle a la violencia una respuesta integral.