default

De seguridad, civilismo y militarismo


Existen algunas personas que se autodenominan civilistas y, según sus argumentaciones, la principal virtud es que gracias a ellas alcanzamos por fin la democracia. Son, pues, de acuerdo con sus opiniones, los padres auténticos de la democracia panameña. Aparecen y desaparecen del panorama nacional, y últimamente han salido a la palestra por razón del tema de seguridad publica y la futura reglamentación anunciada por el gobierno.

Esas personas se denominan demócratas, pero yo los defino como ultra-demócrata, quienes observan brujas y fantasmas por todas partes, sueñan que el militarismo volverá al país, dándole la espalda a la historia de los pueblos que han optado ya por la democracia; pero, a pesar de ello, su fobia patológica insiste por cualquier razón en la vuelta del militarismo.

Lo insólito de la posición de estos "civiloides" es que hoy reclaman seguridad, pero ellos mismos dejaron sin seguridad este país, pues destruyeron los estamentos encargados de prestar esa función. Insultaron y marginaron a los policías, a quienes catalogaron como panameños de tercera categoría, desarrollando así una discriminación enfermiza producto de sus ansias antimilitarista.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América