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De tumbo en tumbo


DESDE HACE algunos años hemos venido escribiendo, cosa que consta en más de una veintena de artículos, en torno a la idea del carácter cíclico de nuestro acontecer político y del repeticionismo que suele darse, cada cinco años, respecto a los problemas que agobian al pueblo panameño.
Nadie le pone los cascabeles al gato y todo pareciera ser parte de una gran improvisación al momento de tomar ideas, cartas y posiciones claras frente a ellos. El costo: el mismo de siempre. Es el pueblo panameño quien termina pagando los platos rotos: pues es él quien paga impuestos; es a él a quien se le grava con una serie de tributos y gravámenes, no obstante de encontrase estancados los salarios y los sueldos para los sectores golpeados de nuestra economía: las grandes mayorías nacionales.
Nosotros creemos que la cuestión, insistimos, problemática por cierto, aún subyace en la herencia política heredada por nuestra nación desde comienzos de su formación nacional, de su inserción en el concierto de las comunidades políticas -antes de la aparición del Estado-, de la influencia de los colonizadores españoles en nuestro carácter nacional; en la total y casi absoluta ausencia de capacidad de ser Estadista de una nación; en la acendrada idea depositada en la psiquis de nuestros dirigentes en "servirse del poder" y no de "servir desde el poder"; en la psicosis, que también los hace víctimarios, de participar y realizar la idea, casi siempre, del "juega vivo" y la "rebusca"; en la cancelación o silenciamiento de las voces líderes o sembradora de opiniones disidentes del status quo; en la entrega condicional de muchos de esos dirigentes que son cooptados por el poder político; en la frialdad o indiferencia ciudadana que ha caído en una malsana constelación de poco importa con lo que sucede en el país; en el acostumbramiento de muchos a esa misma idea del poco importa; etc. Se advierte pues, sin duda, la concurrencia de causas proteiformes; multifacéticas, pluridimensionales que hacen del concepto del desarrollo nacional una idea frustrada y más aún aniquiladora de la idea del Plan de País.
Se impone, luego, el desarrollo de una cultura política de avanzada; entendiendo por ella una cultura que desde la perspectiva o asiento político, desarrolle valores de ciudadanía, patriotismo, defensa de los intereses nacionales, de la protección y tutela de las grandes mayorías marginadas del país sin que ello implique la deserción o desamparo de quienes no los sean; de una clase política emergente que encause a la nación, a la República de Panamá, por los derroteros de la sana y correcta administración pública y de justicia cimentada sobre principios de bien común, igualdad de todos ante la Ley, orden público, debido proceso, control exhaustivo y permanente del gasto público, efectividad en la gestión gubernamental, eficacia de las políticas implementadas; custodia de los bienes del Estado y permanente cuidado, preservación y mantenimiento; etc. Se trata de una cultura nueva: el rediseño de la forma de pensar en materia económica -Política Económica del Estado-; en la materia jurídica, política, social, laboral, de nuestras relaciones en el contexto de las naciones propiciando un clima del mundo libre de contaminación, corrupción y pobreza. Se trata, reiteramos, de líderes políticos maduros, no vanidosos ni veleidosos, que no sean caprichosos ni narcisistas, no enamorados de sí mismos; que sean enemigos declarados y en práctica de la inconsecuencia, del irrespeto, de la prepotencia, en fin, que no sean hombres y mujeres ajenos e indiferentes a la crítica. Se requiere de hombres y mujeres líderes identificados con "sabor a pueblo".
Se requiere, desde luego, un plano o programa que permita dar continuidad a las buenas ideas, a los buenos proyectos, sin fijarnos primero en qué gobierno de tal o cual facción los inició. No puede ser cierto que la Patria se agote, muera o fenezca cada cinco años. Exigimos un Plan de País que nos permita ingresar en el contexto de las naciones como un efectivo Estado de Derecho, de Justicia Social y de bien común.
Un Plan de País, en conclusión, demanda la existencia de un catálogo de principios, reglas, proyecciones, de ideas, que alientan la filosofía política, económica, social, cultural, educativa, laboral, internacional, marítima, etc., y que devienen en los lineamientos o directrices indispensables que confieren constancia, permanencia y efectividad a las actividades del Estado.
De no ser así, es indudable, que la Patria seguirá de tumbo en tumbo, de yerro en yerro, sin que jamás sea redimida la idea de un país programado política, filosófica y científicamente. Hay que acabar, de una vez por todas, con la idea de que hay, como predestinados por la Divina Providencia: "Amos o Señores Dueños de la Patria"; de que existen, en esta terruño del que nos hablaba Telma King, aún señores de la gleba como idea caracterizante del feudalismo; que unos pocos tienen derecho a vivir bien y que los demás, simple y sencillamente, "a ver cómo hacen". No puede ser cierto que el país siga funcionando sectorizado o diferenciado por una minoría riquísima y una enorme muchedumbre que pernocta entre el hambre, las enfermedades y la pobreza.
Se impone la conciencia política de la independencia: sólo los verdaderos independientes, los no matrimoniados con las mieses del poder, son lo que pueden salvar a la Patria.
abog27172010@hotmail.com
"A un niño le pasa algo y no se sabe ni qué hacer", aseguró.
Mientras en la escuela Virgen de Guadalupe se pasan los mismos trabajos.
En Las Garzas, recientemente, el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), distribuye el agua potable por días, mientras que el carro cisterna hace lo propio.
El director Juan José Amado III señaló que se están expandiendo las líneas de acueducto para que logren, en todas las áreas, el agua de la Potabilizadora de Pacora.
Las calles en las comunidades son una tortura, pero tendrán que seguir esperando.
El ingeniero Jorge Luis Pitalúa, director de Mantenimiento del Ministerio de Obras Públicas (MOP), explicó que la calle principal (de buses) será licitada próximamente, mientras que las internas, por ser un área pantanosa, requieren de un estudio más profundo.
La Alcaldía de Panamá realizó el fin de semana una gira médica donde se beneficiaron 3, 500 personas y se repartieron medicamentos.
Se ofrecieron servicios de medicina general, odontología, pediatría, vacunación, farmacia, nutrición, toma de presión arterial, evaluación psicológica, trabajo social y se distribuyó material informativo sobre salud sexual y reproductiva
El alcalde de Panamá, Juan Carlos Navarro, señaló que para ellos es difícil recibir la atención por no tener un trabajo estable que les permita cotizar en la Caja de Seguro Social y es por eso, que brindan gratuitamente el servicio de salud.
De acuerdo con la Gerencia de Desarrollo Social del municipio, se atendieron muchas enfermedades respiratorias, infecciones de la piel, parasitosis, personas con bajo peso.
Habían niños de 3 y 4 años sin vacunarse.

101 años de Panamá América

 
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