De un primer aniversario y con el mismo gobierno
Hoy, exactamente hace un año, salió publicada la primera colaboración que remití a este periódico. Recuerdo perfectamente que ese sábado la alegría no podía ser mayor. No hubo nada que me hiciera sentir mal, excepto una verdad de acuño: la realidad por la que atravesaba nuestro país.
Ahora, 365 días después, las cosas no han cambiado en lo absoluto. Van de mal en peor. Pronto estaremos en el libro de récord Guinness no precisamente por "la paila de sancocho", sino por los descomunales niveles de delincuencia que existen en nuestra sociedad, específicamente en la ciudad capital.
La Caja de Seguro Social se desploma pedazo a pedazo por la necedad, la incompetencia y el egoísmo de unos cuantos que no hacen lo posible por encontrarle una solución mediática al problema. Mientras, tenemos que sufrir por la irresponsabilidad de las cobardes autoridades que tampoco ejecutan su labor y permiten, de esta forma, que se ponga en riesgo la salud y el futuro de miles de panameños, quienes al jubilarse encontrarán un cascarón, en vez de un organismo de seguridad social.
En el sector transporte la cosa anda "manga por hombro". La condición física de los buses urbanos es deplorable. Quieren cobrar más pasaje cuando el servicio que ofrecen es funesto. Por ejemplo, cuando no se encuentran sillas rotas, las ventanas están dañadas y no se pueden abrir. Cuando no están los "pavos" alentando regatas, están los "conductores" matando a ciudadanos inocentes, con su irresponsabilidad en el manejo.
El tráfico de drogas, el lavado de dinero, el rapto de niños y la descontrolada inmigración de indocumentados, a través de nuestras fronteras, hacen que la Policía y la PTJ no queden bien paradas.
Las huelgas, las marchas y los cierres de calles son el llanto del pueblo que busca una salida. Una salida que bajo ningún concepto este gobierno ha suministrado o va a suministrar. En cambio, vemos cómo el aparato gubernamental de Mireya Moscoso (por no llamarle el "equipo chambón") se ha desplazado a cuanto lugar en el extranjero ha querido, so pretexto que están cumpliendo con una "misión oficial"; mientras que los organismos internacionales hacen hincapié en los índices de extrema pobreza que se registran en el país.
En la politiquería cotidiana estamos al estilo Rippley ("aunque usted no lo crea"). Los legisladores insisten en no quitarse la inmunidad para que el Órgano Judicial haga su trabajo sobre el caso CEMIS; nunca asisten a sus sesiones ordinarias y esperan hasta el final para aprobar nuevas leyes, al mejor "estilo chorizo" con maratón incluida.
Por otro lado, intentar señalar con el dedo al o los culpables de cuanto ocurre y deja de ocurrir en Panamá es "llover sobre mojado". La única responsable es la primera (creo yo que última) mujer que ha gobernado o gobernará este país. Entre sus tareas más "llamativas", por casi cuatro años, se encuentran el haber viciado el proceso electoral de su propio partido en unas primarias, imponernos una reforma tributaria, cometer la desfachatez de declarar que se "le va a extrañar", manifestar que "no tiene una varita mágica" para resolver los problemas de la comunidad.
Y podría seguir con la lista, pero qué sentido tiene, si es harto conocida su incapacidad para dirigir las cosas del Estado, o es acaso ¿que los huecos en las calles, el déficit presupuestario, los problemas de educación y la falta de medicinas no son ejemplos concretos? En lo que sí es experta es en organizar viajes con extensas comitivas, hacer fiestas a "tutti plain" y emitir declaraciones absurdas ante los medios de comunicación.
Y por ello, luego de este primer año de colaboraciones, me pregunto: ¿Qué nos depara el futuro a los panameños? Por lo pronto sé que la respuesta es unos cuántos meses más de lo mismo: nepotismo, corrupción y marcada miseria. Sé que el cambio vendrá. Será posible con aquello que labremos con nuestras propias manos, con nuestras decisiones, con nuestro voto; poniendo por delante los valores, la moral y la dignidad. Quizás el centenario será sombrío. Quizás al final del año no haya muchas cosas por qué celebrar, pero siempre habrá una luz al final del túnel; porque el gobierno arnulfista no es eterno y Mireya Moscoso tampoco.
(jayamal@hotmail.com)
Ahora, 365 días después, las cosas no han cambiado en lo absoluto. Van de mal en peor. Pronto estaremos en el libro de récord Guinness no precisamente por "la paila de sancocho", sino por los descomunales niveles de delincuencia que existen en nuestra sociedad, específicamente en la ciudad capital.
La Caja de Seguro Social se desploma pedazo a pedazo por la necedad, la incompetencia y el egoísmo de unos cuantos que no hacen lo posible por encontrarle una solución mediática al problema. Mientras, tenemos que sufrir por la irresponsabilidad de las cobardes autoridades que tampoco ejecutan su labor y permiten, de esta forma, que se ponga en riesgo la salud y el futuro de miles de panameños, quienes al jubilarse encontrarán un cascarón, en vez de un organismo de seguridad social.
En el sector transporte la cosa anda "manga por hombro". La condición física de los buses urbanos es deplorable. Quieren cobrar más pasaje cuando el servicio que ofrecen es funesto. Por ejemplo, cuando no se encuentran sillas rotas, las ventanas están dañadas y no se pueden abrir. Cuando no están los "pavos" alentando regatas, están los "conductores" matando a ciudadanos inocentes, con su irresponsabilidad en el manejo.
El tráfico de drogas, el lavado de dinero, el rapto de niños y la descontrolada inmigración de indocumentados, a través de nuestras fronteras, hacen que la Policía y la PTJ no queden bien paradas.
Las huelgas, las marchas y los cierres de calles son el llanto del pueblo que busca una salida. Una salida que bajo ningún concepto este gobierno ha suministrado o va a suministrar. En cambio, vemos cómo el aparato gubernamental de Mireya Moscoso (por no llamarle el "equipo chambón") se ha desplazado a cuanto lugar en el extranjero ha querido, so pretexto que están cumpliendo con una "misión oficial"; mientras que los organismos internacionales hacen hincapié en los índices de extrema pobreza que se registran en el país.
En la politiquería cotidiana estamos al estilo Rippley ("aunque usted no lo crea"). Los legisladores insisten en no quitarse la inmunidad para que el Órgano Judicial haga su trabajo sobre el caso CEMIS; nunca asisten a sus sesiones ordinarias y esperan hasta el final para aprobar nuevas leyes, al mejor "estilo chorizo" con maratón incluida.
Por otro lado, intentar señalar con el dedo al o los culpables de cuanto ocurre y deja de ocurrir en Panamá es "llover sobre mojado". La única responsable es la primera (creo yo que última) mujer que ha gobernado o gobernará este país. Entre sus tareas más "llamativas", por casi cuatro años, se encuentran el haber viciado el proceso electoral de su propio partido en unas primarias, imponernos una reforma tributaria, cometer la desfachatez de declarar que se "le va a extrañar", manifestar que "no tiene una varita mágica" para resolver los problemas de la comunidad.
Y podría seguir con la lista, pero qué sentido tiene, si es harto conocida su incapacidad para dirigir las cosas del Estado, o es acaso ¿que los huecos en las calles, el déficit presupuestario, los problemas de educación y la falta de medicinas no son ejemplos concretos? En lo que sí es experta es en organizar viajes con extensas comitivas, hacer fiestas a "tutti plain" y emitir declaraciones absurdas ante los medios de comunicación.
Y por ello, luego de este primer año de colaboraciones, me pregunto: ¿Qué nos depara el futuro a los panameños? Por lo pronto sé que la respuesta es unos cuántos meses más de lo mismo: nepotismo, corrupción y marcada miseria. Sé que el cambio vendrá. Será posible con aquello que labremos con nuestras propias manos, con nuestras decisiones, con nuestro voto; poniendo por delante los valores, la moral y la dignidad. Quizás el centenario será sombrío. Quizás al final del año no haya muchas cosas por qué celebrar, pero siempre habrá una luz al final del túnel; porque el gobierno arnulfista no es eterno y Mireya Moscoso tampoco.
(jayamal@hotmail.com)