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Debemos abolir la esclavitud de los países


Hace algunas semanas atrás escribí un artículo en que llamaba a la reflexión a las Instituciones Financieras Internacionales de la oportunidad que debieran ofrecer a los países en vías de desarrollo, otorgándoles una moratoria de un año en el pago de su deuda externa, con el compromiso de que los Gobiernos beneficiados por ese acto humanitario, crearan un organismo o Patronato que en lo denomine: Consejo Económico para el desarrollo del país, conformado por funcionarios del Estado, por profesionales, representantes de clubes cívicos, entre otros, todos trabajando por un balboa al año, ofreciendo, estos hombres y mujeres sus mejores aportes para conformar los proyectos y fiscalizar las obras necesarias y requeridas para la estructuración de nuestro país. Nuevamente hago este llamado a los Directores de estas Instituciones Financieras y a los Gobernantes de los países del Primer Mundo.
Por muchos siglos, la esclavitud del hombre por el hombre, fue una actitud imperante en el mundo civilizado de épocas pasadas. Fueron muchas las batallas que se libraron en diferentes latitudes para abolir este infame pecado de la humanidad de mantener esclavos como parte del feudo personal de familias o de Estados. Pero quizás la guerra civil más relevante que tuvo su génesis casualmente, para abolir la esclavitud, de la cual más se ha escrito, se ha hablado y que ha servido como tema central de innumerables libros, ha sido la Guerra Civil Americana, donde perdieron su vida miles de hombres, quienes lucharon por mas de 4 años por un gran ideal: abolir la esclavitud de los hombres por los hombres.
Hoy, el mundo moderno no sufre la esclavitud del hombre por el hombre, pero lamentablemente, entrando al nuevo milenio donde la humanidad, hasta donde se conoce de su historia, está viviendo su época de mayor crecimiento económico, donde la tecnología ha superado en pocos años los avances de toda su existencia, cuando el hombre esta en el proceso de encontrar respuestas al universo que rodea nuestra tierra, los humanos estamos ahora sufriendo otra esclavitud que está conduciendo al desajuste social de los pueblos, la esclavitud de los países por instituciones financieras internacionales.
Los países subdesarrollados jamás podrán encontrar solución a sus problemas de desarrollo, de ofrecerle una mejor educación a sus hijos, de dar vivienda al desnudo, de dar de comer al hambriento, de ofrecer salud al enfermo, mientras las deudas contraidas por gobiernos irresponsables, agoten la capacidad de inversión que tienen para el desarrollo de sus naciones. De continuar esta esclavitud, la brecha entre la riqueza y la pobreza cada vez será mayor, mas hambre existirá en el mundo y las oportunidades se irán agotando.
Como indique en mi articulo anterior, como empresario responsable de los compromisos que adquiero con las instituciones bancarias, no puedo desviarme de mis principios de cancelar lo que adeudo y por ende, no puedo más que aplaudir el esfuerzo que hace el Gobierno Nacional para hacerle frente a los compromisos de la deuda externa. Pero este esfuerzo sobre humano impide dar respuesta a las necesidades de los más pobres.
No propongo una guerra para romper las cadenas de la esclavitud de los países por las Instituciones Financieras Internacionales. Más bien, propongo un nuevo orden en la economía globalizada, una moratoria de un año en el pago de capital e intereses que permita a los países y sus hombres que desean superarse la oportunidad para hacerlo.
¿Podemos imaginarnos las obras bien administradas que se pudieran realizar con un aporte de $1,200.00 millones de dólares que no se tiene que devolver? Las carreteras que se pudieran construir para ayudar a nuestros humildes agricultores y ganaderos, el equipamiento que se pudiera efectuar a todos nuestros centros escolares, las escuelas técnicas que se pudieran desarrollar para hacerle frente a las nuevas expectativas de la Nación, las infraestructuras a nivel nacional que se pudieran construir para impulsar el turismo internacional, las plantas potabilizadoras requeridas para mejorar la salud de los panameños, los hospitales y centros de salud que se pudieran construir y equipar, entre otras, para impulsar a nuestro país por senderos de progreso y bienestar común? Sólo la imaginación y el sentido común darían respuesta a estas interrogantes
Hagamos un llamado como Sociedad Civil a las Instituciones Financieras Internacionales para abolir la esclavitud en que están sumidos los países en vías de desarrollo como nuestro Panamá, como respuesta a la oportunidad que se merecen los pobres del nuevo milenio.

101 años de Panamá América

 
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