Deberes de los pobres
Casi siempre critico el egoísmo de los que nos gobiernan, léase políticos en general, y de los sectores pudientes de nuestra sociedad, que esgrimen influencia bajo cuerda. Pero no soy clasista. Los olvidados y descuidados de la sociedad, los de clases media y baja, también tienen el deber de luchar por mejorar las condiciones socioeconómicas y políticas en el país. Entre estos grupos sobresalen los gremios magisteriales. Todos recordamos sus luchas por tener jubilaciones especiales y mejores salarios. Pero, ¿cuántas veces oímos que se esfuerzan y desgañitan porque se mejore la calidad de la educación?
Los jubilados, aparte de ser mis colegas, merecen toda mi consideración y respeto. Es justo que se les concedan aumentos en sus pensiones consistentes con el aumento del costo de vida. Pero sus dirigentes hacen muy poco por que se aterrice en el estudio y adopción de medidas urgentes para evitar el colapso del Fondo de Invalidez, Vejez y Muerte. Este tema se ha masajeado por años. En los últimos meses se ha solicitado la ayuda de un organismo de la ONU para arribar a esta decisión. Esto no garantiza que se apliquen correctivos oportunamente.
Las luchas de maestros y jubilados han incluido los benditos tranques que tanto daño le hacen a la ciudadanía, principalmente a los de clases media y baja. ¿O no? Igual han hecho los sindicatos obreros, entre los cuales sobresale el SUNTRACS. Aunque han bajado el diapasón, la nociva práctica de los tranques continúa sin importar el daño que causan a todos.
En el caso del transporte, la tarifa de 15 centavos tiene largos años de existir. Se cae de su peso que sobrevenga un aumento, particularmente cuando el precio del combustible está por los cielos. No obstante, los dueños de múltiples vehículos, explotadores de los conductores, hacen nada para mejorar el servicio a los usuarios y mantener los vehículos en condiciones aceptables. Lo mismo es aplicable a los palancas, quienes generalmente no gozan de prestaciones sociales, y a los dueños de un solo bus.
Con motivo del aumento del transporte, hemos vivido muchos tranques organizados por estudiantes del Instituto Nacional, el Artes y Oficios y la Universidad de Panamá. Aparte del maremágnum que causaron, se hizo evidente que las autoridades administrativas de la Universidad no cuentan con el respaldo y respeto de los estudiantes. Dicho sea de paso, estamos hablando de cuatro pelagatos que no necesariamente son respaldados por la gran mayoría de estudiantes que quiere forjarse un mejor futuro.
Un ejemplo muy gráfico de la sinrazón de algunas actuaciones de los "rectores" de la Universidad, y también de algunos seudodirigentes universitarios y sindicales, fue la reciente visita de Fidel a ésta en violación a su autonomía. El hecho de que entró con sus guardaespaldas armados hasta los dientes puso en peligro la vida de muchos jóvenes panameños. Pero hubo muchos aplausos y simpatía de grupos que protestaron, con razón, por la violación a la autonomía universitaria amparada por el gobierno anterior.
Todos debemos luchar por mejorar la cultura y las actitudes de todos los panameños, particularmente los de clase media y baja. Defendamos sus derechos por razones morales y prácticas. Pero igualmente exijamos que sus dirigentes, los cuatro pelagatos sectoriales, actúen con más alto sentido de responsabilidad y empatía hacia el sufrimiento de tantos panameños que no están de acuerdo con muchas de las causas perdidas que enarbolan.
Los jubilados, aparte de ser mis colegas, merecen toda mi consideración y respeto. Es justo que se les concedan aumentos en sus pensiones consistentes con el aumento del costo de vida. Pero sus dirigentes hacen muy poco por que se aterrice en el estudio y adopción de medidas urgentes para evitar el colapso del Fondo de Invalidez, Vejez y Muerte. Este tema se ha masajeado por años. En los últimos meses se ha solicitado la ayuda de un organismo de la ONU para arribar a esta decisión. Esto no garantiza que se apliquen correctivos oportunamente.
Las luchas de maestros y jubilados han incluido los benditos tranques que tanto daño le hacen a la ciudadanía, principalmente a los de clases media y baja. ¿O no? Igual han hecho los sindicatos obreros, entre los cuales sobresale el SUNTRACS. Aunque han bajado el diapasón, la nociva práctica de los tranques continúa sin importar el daño que causan a todos.
En el caso del transporte, la tarifa de 15 centavos tiene largos años de existir. Se cae de su peso que sobrevenga un aumento, particularmente cuando el precio del combustible está por los cielos. No obstante, los dueños de múltiples vehículos, explotadores de los conductores, hacen nada para mejorar el servicio a los usuarios y mantener los vehículos en condiciones aceptables. Lo mismo es aplicable a los palancas, quienes generalmente no gozan de prestaciones sociales, y a los dueños de un solo bus.
Con motivo del aumento del transporte, hemos vivido muchos tranques organizados por estudiantes del Instituto Nacional, el Artes y Oficios y la Universidad de Panamá. Aparte del maremágnum que causaron, se hizo evidente que las autoridades administrativas de la Universidad no cuentan con el respaldo y respeto de los estudiantes. Dicho sea de paso, estamos hablando de cuatro pelagatos que no necesariamente son respaldados por la gran mayoría de estudiantes que quiere forjarse un mejor futuro.
Un ejemplo muy gráfico de la sinrazón de algunas actuaciones de los "rectores" de la Universidad, y también de algunos seudodirigentes universitarios y sindicales, fue la reciente visita de Fidel a ésta en violación a su autonomía. El hecho de que entró con sus guardaespaldas armados hasta los dientes puso en peligro la vida de muchos jóvenes panameños. Pero hubo muchos aplausos y simpatía de grupos que protestaron, con razón, por la violación a la autonomía universitaria amparada por el gobierno anterior.
Todos debemos luchar por mejorar la cultura y las actitudes de todos los panameños, particularmente los de clase media y baja. Defendamos sus derechos por razones morales y prácticas. Pero igualmente exijamos que sus dirigentes, los cuatro pelagatos sectoriales, actúen con más alto sentido de responsabilidad y empatía hacia el sufrimiento de tantos panameños que no están de acuerdo con muchas de las causas perdidas que enarbolan.