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Decir "Madre", es vivir


No nos cansamos de escribir sobre la madre que siempre vela o ha velado por nosotros cuando fuimos hijos y, ahora que somos madres, los papeles se invierten para retribuir lo que Dios nos permitió tener un día. Es bonita la celebración del día de las madres, pero me pregunto: ¿Nos comportamos debidamente con ellas el resto del año? No es sólo un regalo el 8 de Diciembre, es amor lo que ellas necesitan durante toda la vida, porque de lo que dan, ellas esperan recibir. Aunque digamos que el amor de madre es desinteresado, en el fondo es un anhelo que ellas no quieren ver frustrado con el desamor y el maltrato que a veces reciben.
¿Conocen la cifra de violencia contra las personas de la tercera edad, sobre todo contra las madres? Es alta. No imaginan la cantidad de hijos y nietos que abusan de esas mujeres para sacarles el poco dinero que reciben en sus escuálidas jubilaciones. No saben cuántos hijos se llevan a las madres a vivir con ellos para luego darles el papel de niñeras, cocineras o empleadas domésticas. Esas madres no acaban de trabajar el resto de su vida... y en silencio soportan lo que sus hijos quieran hacerles. Hay de que esas madres se subleven y se resistan a ese papel, porque ellas quieren gozar, algún día, luego de tanto trabajo efectuado, de libertad para pasear, disfrutar, descansar. Se convierten en "enemigas" de esos hijos malvados. A pesar de todo, esas madres sólo viven para sus hijos y sus descendencias que son, al final, la continuación de su vida. No termina el trabajo de esa mujer que algún día, hace muchos años, soñó con ilusiones de cosas que no se materializaron..
Hay un ministerio que incluye a la mujer. ¿Dónde está la atención que deben darle a esas madres maltratadas? O es que llegar a dicho ministerio es para beneficios propios sin ver los elementos que componen ese nombre tan largo y tedioso. Ese cuidado es necesario para las mujeres que llegan al final de su vida sin ver cumplidas sus intenciones de juventud, para cuando fueran viejas y pudieran disfrutar de los beneficios de una jubilación merecida.
No hay ser más completo que una madre; es desprendida, no tiene egoísmo, llora a escondidas los trastornos de sus hijos y ríe a medias cuando recibe una atención que tanto necesita pero que, muchas veces, esos hijos ni siquiera se percatan de que ella espera un poquitín de amor. Mas, nos enfrentamos ante una situación difícil pero real: La brecha generacional actual entre hijos y padres no permite acercamiento entre ambas generaciones que lleven comprensión entre ellas. Y los hijos somos y fuimos egoístas con nuestras madres y, en ocasiones, pagamos aquello al recibir igual trato. Mas, no reclamamos, sólo sonreímos y justificamos el comportamiento de nuestros vástagos. Es por eso que la tolerancia que necesitan ellos con nosotras, la reciprocidad y el desprendimiento, son el ideal de un ser que no ha tenido vida propia porque, si consigue un real, lo invierte en sus hijos y si consigue un millón, lo comparte con ellos aunque no guarde nada para ella. Es feliz dando y viendo felices a esos hijos, aunque mal les paguen.
Debe ser un placer, una satisfacción y no una obligación salir a comprar un cariñito el día de la madre y decirle cuánto se le quiere, pero no de palabra sino de actitud. Más importante es la continuidad de ese cariño el resto del año hasta lograr que el 8 de diciembre sea una fecha permanente dentro de la familia. Si bien es cierto que el padre es un personaje que busca sólo la respuesta de sus hijos, a quien también se lo quiere, es increíble el significado de madre y la respuesta que recibe de parte de sus hijos.
Quiero agradecer a mis hijos y a mis nueras, así como a mis nietas, el cariño y la atención que me dan todo el año, en espera de que continúen así, a pesar de que pase el tiempo y la carga se haga más pesada. Madre es sinónimo de todo lo que quieran decir y hacer; es el nombre más maravilloso y el ser más completo que creó Dios.
Libertad de la injusticia y de las violaciones del imperio de la ley.
Libertad para participar en la adopción de decisiones, expresar las opiniones y formar asociaciones.
Libertad para tener un trabajo decente, sin explotación.
Muchos han sido los avances que se han realizado a lo largo del siglo XX. La Declaración Universal de Derechos Humanos hizo que se pudieran reconocer estos derechos como "una responsabilidad de carácter mundial".
Países ricos y pobres han ido demostrando una postura diferente en tomar iniciativas a favor de los derechos humanos y el desarrollo humano, si bien ninguna sociedad ha dejado de conocer aspectos como el racismo, el autoritarismo, la xenofobia y demás problemas que han privado al ser humano de su dignidad y su libertad. Pero también quedan muchas cosas por hacer, debido a que no todas las libertades enunciadas anteriormente se cumplen de manera completa. Lo más urgente es aceptar que el reconocimiento de los derechos humanos para todos se queda en una mera declaración formal sino se traducen en derechos políticos y sociales recogidos en el ordenamiento jurídico de cada país.
No bastan estos o aquellos derechos para dar apariencia de una democracia, sino todos. Basta el mantenimiento de la pena de muerte en un solo estado de una federación para que ese país no pueda ser reconocido como democracia plena en el seno de la comunidad internacional. O la imposibilidad de ejercer derechos fundamentales como el derecho al trabajo, a la salud o a una vivienda digna.
Cuando los derechos fundamentales son conculcados o permitidos por el Estado, no hay que esperar orden de mando alguna: es preciso arrebatarlos y ejercerlos.
Es unánime la doctrina jurídica: ante la tiranía, la opresión de las castas, de los militares o de las oligarquías financieras, no sólo es lícito rebelarse y eliminar al tirano, sino que el derecho de resistencia se convierte en un deber ético. Sobre todo, cuando padecen los más débiles.
*Profesor de Pensamiento Político y Social (UCM) y director del Centro de Colaboraciones Solidarias (CSS).

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