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Defendamos los parques


La democracia en América ya no es lo que era antes, y nuestra América conoce una creciente "explosión de la pobreza". En Panamá, que no escapa a ese fenómeno con más del 67% de su población viviendo en la pobreza, nos preguntamos cada vez más, ¿qué futuro nos espera? La crisis económica se multiplica, como nos lo demuestran las cada vez más pronunciadas desigualdades sociales y la polarización creciente de la estructura de distribución del ingreso, terreno en el cual nuestro país ocupa el segundo lugar a nivel continental y cuarto a nivel mundial en cuanto a peor distribución de la riqueza.
A 20 años de la crisis de la deuda, y a 10 del término de la guerra fría, la democracia participativa en Latinoamérica continúa en peligro de no cristalizar. Persiste la normalidad de la injusticia y de la pobreza. Según el Informe de la Comisión Aylwyn a la Conferencia de Copenhagüe, hay más de 196 millones de latinoamericanos que sobreviven con ingresos de 60 dólares o menos al mes. Noventa y cuatro millones se hunden en la pobreza extrema con ingresos menores de 30 dólares al mes. O sea que crecen el desempleo y la marginación urbana. Descienden los salarios. Quiebran y se empobrecen las clases medias. Por su parte, el Director del Banco de México, Guillermo Ortiz, dice en su último informe que: el 20% de la población más rica percibe ingresos 12 veces mayores al 20% más pobre, la tasa de la mortalidad infantil es de treinta por mil versus seis por mil en los países de la OCDE, y el promedio educativo es de sólo cinco a siete años. Otros nos recuerdan que el 50% de los latinoamericanos que inician la primaria no la terminan. Que un maestro de primaria latinoamericano gana en promedio 5,000 dólares al año. Su equivalente alemán o japonés, 50,000 dólares anuales. Que un avión de combate para una fuerza aérea latinoamericana cuesta tanto como 80 millones de textos escolares, y un solo tanque de guerra equivale a siete millones de vacunas infantiles.
Y el ex Director General de la UNESCO, Federico Mayor Zaragoza nos dice que tan sólo un 1% de rebaja de gastos militares en el mundo bastaría para dar escuela a todos los niños del mundo el año que viene. Esta situación, al tiempo que excluye a amplios sectores de la población del "mundo económico", multiplica las interrogantes y hace más exigente retomar los principios y las raíces de la participación ciudadana. Ser ciudadano hoy en día significa participar. Significa también controlar el ejercicio de los poderes del Estado. En otras palabras, ser actores y no espectadores. Bien nos dice Carlos Fuentes en un artículo reciente: "En la América Latina corremos un riesgo. Si las instituciones democráticas no producen pronto resultados económicos y sociales para la mejoría de las mayorías, para superar el abismo entre pobres y ricos y estrechar los espacios entre la modernidad y la tradición, podemos temer un regreso a nuestra más vieja y arraigada tradición, que es el autoritarismo...". Es por ello que la solicitud formulada por centenares de ciudadanos miembros de la sociedad civil conscientes del desarrollo socio-económico del país, se solidarizan con la necesidad de unir las poblaciones de Boquete y Cerro Punta en la provincia de Chiriquí, a través de una vía de comunicación más expedita que la existente, pero al mismo tiempo destacan que consideran "que el desarrollo de un país no debe sacrificar los recursos naturales protegidos por leyes y decretos nacionales e internacionales, de los cuales Panamá es signatario. Hacerlo sería incurrir en clara violación e irrespeto a las leyes de nuestro país y a la desmejora de la reputación internacional que con creces hemos ganado", debemos evitar que la misma caiga en oídos sordos.
Cada día más panameños sabemos que el actual proyecto de "camino ecológico" en el área El Respingo, dentro del Parque Nacional Volcán Barú (PNVB), "afecta significativamente la biodiversidad en toda su amplitud, el paisaje único, las fuentes de agua y los suelos del área, además de los bosques centenarios, la flora y la fauna, entre otros. Adicionalmente se interrumpirá el corredor biológico existente entre el Parque Nacional Volcán Barú y el Parque Internacional La Amistad, lo que produce un significativo daño irreversible a la biodiversidad total del área, uno de los valores más importantes por los que Panamá destaca ante el mundo. Esta área es tan única y diversa que ha sido incluida dentro de la Reserva de Biósfera La Amistad PILA PANAMÄ y como Sitio de Patrimonio Mundial de la Humanidad Talamanca-La Amistad de la UNESCO. Igualmente, la conservación de los bosques de PNVB, mantiene controlado el régimen de aguas de la cuenca alta del Río Caldera y evita la proliferación de inundaciones catastróficas en pueblos como Boquete".
Me sumo a quienes solicitan que se revoque las resoluciones de Gabinete No.123 del 4 de diciembre de 2002 y la No. 10 del 29 de enero de 2003, en los cuales se autoriza al Ministerio de Obras Públicas a contratar directamente a la empresa Constructora Urbana, S.A. (CUSA), para que diseñe, financie, construya y desarrolle el Estudio de Impacto Ambiental del tramo carretero que unirá a Boquete con Cerro Punta en la Provincia de Chiriquí. Diga lo que diga el Ejecutivo, es determinante que se cumplan las leyes que protegen los Parques Nacionales, garantizando la seguridad de todos los panameños y de la humanidad.
mabernal@sinfo.net)

101 años de Panamá América

 
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