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Defensor del lector


 

Los cambios de un cambio

Por Luis Carlos Guerra

Me ha causado extrañeza la metodologia confrontativa con la cual ha iniciado este año 2012 nuestro señor Presidente. Esta recién finalizado el año viejo y si hacemos remembranza de los discursos presidenciales, las frases características lo han sido desde el 2010: “Yo sí tengo los pies en la tierra y se que Panamá no es “Alicia en el País de las Maravillas”; 2011: “Los imperdonables son el corazón del programa de nuestro gobierno.  Yo les pido que nos midan con esa vara.  Es una vara  justa y realista.”, 2012: “Que hablen, que hablen, que digan lo que quieran… Las palabras se las lleva el viento, pero las obras quedan.”.

Un análisis superficial permite colegir una especie de decadencia discursiva, donde en primera instancia se preveía un deseo de trabajar, en segunda instancia una visión de gobierno ejecutándose, y por último, una especie de defensa de lo que se anheló y no se ha  cumplido.

Gobierno

Sería absurdo seguir autoengañándose cual sordos, ciegos y mudos.

El gobierno del cambio por tratar de diferenciarse de anteriores gobiernos ha incurrido en un desgaste innecesario a la mitad de su mandato, han querido correr sin primero caminar, han querido volar sin tener firmeza en sus pasos, y lo que  sucede es que nada se termina por querer abarcar demasiado.

El peor error de un gobierno, cualquiera, es creer que porcentajes elevados de victoria electoral le permiten acciones ilimitadas de poder gubernamental; un país como Panamá ya no solo le interesa a los panameños sino al mundo, por su sistema bancario, competitividad económica regional y estabilidad de sus finanzas públicas, por lo que sería absurdo seguir autoengañándose cual sordos, ciegos y mudos, asumiendo una actitud lesseferista ante lo que tanto criticaron como falta de transparencia, impunidad, rendición de cuentas y malversación de los bienes del estado a favor de allegados.

Abogado.

Nuevas normas en la U. de Panamá

Por Eduardo Flores Castro

El Rector convocó al Consejo General Universitario en diciembre de 2011, con el fin de presentar “Propuestas encaminados a racionalizar la estructura del personal académico y administrativo”. Tales propuestas, parten por reconocer el “creciente desequilibrio entre la matrícula estudiantil, que en los últimos años ha descendido, en tanto la cifra de profesores y empleados administrativos se ha incrementado”. Este abultamiento de la planilla, según el proponente, se debe a que para jubilarse no es obligante la separación del puesto de trabajo, conforme a  normas legales.

Con este enfoque aprobaron que los docentes, aún jubilados, puedan prestar sus servicios hasta la edad máxima de 75 años, mientras que los trabajadores administrativos que se han jubilado a los 57 años las mujeres y a 62 años los varones deberán ser separados de sus puestos.  Aquí podemos apreciar que la medida además de ser injusta y discriminatoria, podría dar cabida a cuestionamientos sobre su legalidad.  Lo correcto hubiera sido haber elevado una consulta jurídica a la Procuraduría de la Administración para tener mayor seguridad que lo actuado se hace con apego al derecho.  En el pasado los órganos de gobierno universitarios han aprobado acuerdos en materia laboral que han sido impugnados legalmente, costándole elevadas sumas de dinero del presupuesto a la Institución. No obstante, aprobaron excepciones a las reglas anteriores relativas a la permanencia laboral.

Matrícula

Teníamos unos 74 mil estudiantes y ahora contamos con menos de 50 mil.

 En el caso de los docentes, bajo la figura de Profesor Emérito, se podrán contratar a profesores con 75 años o más “de excepcionales méritos académicos”, que no podrá ser más de 50 educadores. En cuanto al personal administrativo que se hayan  jubilado, podrán ser contratados mediante servicios  profesionales, “en caso de necesidad”. 

Aunque estas excepciones sean reglamentadas, lo cierto es que  los escogidos para permanecer en la Institución, podrían convertirse en un  grupo de privilegiados por la discrecionalidad de la autoridad.

 Estas  medidas de racionalización no abordan las causas reales de la problemática de la UP, expresada en el agotamiento de un modelo de gestión académico y administrativo. La drástica y preocupante disminución de la matrícula en las diferentes carreras representa la ineficacia del actual modelo institucional.

Medida

Además de ser injusta y discriminatoria, podría dar cabida a cuestionamientos.

  En el 2003 teníamos unos 74 mil estudiantes y ahora contamos con menos de 50 mil. Esto debiera provocar la convocatoria de un gran debate de manera que concluya en la necesidad de una urgente renovación integral, novedosa y democrática de la mayor casa de estudios superiores.

Catedrático de la UP.

 

Meta para el 2012: Ser mejor persona

Por Mónica Ivankovich/Abogada y Rotaria

 

En la víspera de un Año Nuevo, pedimos amor, prosperidad, paz, éxitos profesionales, y muchas cosas más. Pero, cuántas piden el deseo de “ser mejores personas”? Me gustaría pensar que la mayoría lo pide. Esto asegura cada año una sociedad con ciudadanos más justos, honrados, transparentes y responsables.

Tantas peticiones anuales deben estar combinadas con una muestra de valores, tradiciones y costumbres familiares que a fin de cuentas, son los detalles que le dan luz a la vida. Por ello, muchas familias sabiamente las transmiten de generación en generación.

El proyecto de “ser mejor persona”, en definitiva, no es fácil, implica sacrificio, esfuerzo permanente, control personal, autoestima alta, respeto por las demás personas y sobre todo, practicar valores cívicos y morales cotidianamente.

Reflexionemos  sobre las palabras del papa Benedicto XVI, que en su homilía de este Año Nuevo, insistió en la necesidad de educar en valores morales a los jóvenes, para que se conviertan en los “constructores de la paz” y deploró que la era actual esté “fuertemente marcada por una mentalidad tecnológica” en la que se educa a los niños en “una realidad social que puede conducirles a ser intolerantes y violentos”. Por ello, expresa que hay que combinar “un profundo sentido de la justicia con el respeto por el prójimo” y “una capacidad para enfrentarse a los conflictos sin arrogancia”. 

Proyectar esta meta básica, permitirá alcanzar los demás deseos y éxitos esperados. Colaboración  Comisión de Valores del Club Rotario de Panamá. 

 

 

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América