Defensorías y defensores
La Defensoría del Pueblo (DP) es una conquista ciudadana que no puede ni debe eliminarse. Es un poder público sin capacidad coactiva, pero cuya fuerza fundamental radica en la ética, y que debe abrir cauces institucionales y públicos para la mediación, concertación, promoción y defensa de los derechos humanos, para hacer efectivo el acceso a la justicia.
El enfoque conceptual de los derechos humanos en que se centra la DP es la integralidad, y no sólo la dimensión jurídica política. Es decir, que debe hacer énfasis en la labor de subrayar y concretizar la visión de los derechos humanos de la población desde ejes transversales como genero, etnia y edad.
El Defensor o Defensora debe poseer la legitimidad y la credibilidad para desarrollar eficazmente su importante labor. Si esta persona es escogida en base a intereses partidistas o particulares, se pierde en el camino la principal fuerza de que dispone: la autoridad moral. Por ello, el principal problema que ha atravesado la DP ha sido el proceso de selección y escogencia del defensor. Todos hemos sido testigos de la forma incorrecta como ha procedido la Asamblea Nacional.
Bien lo afirma el presidente Obama cuando enunció en su reciente discurso en El Cairo: “Hay quienes abogan por la democracia solo cuando no están en el poder, y ya en el poder, no tienen misericordia al buscar la supresión de los derechos de otros. No obstante donde ocurra, el gobierno del pueblo y por el pueblo establece un solo estándar para quienes están en el poder: deben mantener su poder a través del consentimiento, no la coerción… deben poner los intereses de su pueblo y los procesos políticos legítimos por encima de su partido”.
Por ello, creo que la DP debe reconstruirse a través del fortalecimiento de su actuar e institucionalidad, pero al mismo tiempo generar integridad y participación en el proceso de elección de nuevos directivos. También, la comunidad debe exigirle al Defensor que se empine y anteponga el interés general sobre los intereses particulares, pues esto será esencial para cumplir a cabalidad su trabajo. No olvidar que los sujetos y actores principales de esta dependencia pública son los y las ciudadanos (as), y que son sus problemas, aspiraciones y propuestas la prioridad en la labor de la DP.
El gobierno debe abrir a consulta y participación ciudadana la elaboración de un mejor modelo democrático para el fortalecimiento de la institución. A los ciudadanos y medios de comunicación nos corresponde que mantengamos una actitud crítica, activa y vigilante en relación a las labores que realiza la DP.
La DP deben implementar con transparencia, sin favoritismo o parcialidad, todos los mecanismos jurídicos que posee a su alcance para el correcto abordaje de los actos u omisiones de las autoridades y servidores públicos, que impliquen violaciones a los Derechos Fundamentales de las personas. La DP debería establecer un organismo de consulta con representación de los diversos sectores nacionales, que permitirá una mejor planificación estratégica, monitoreo y evaluación de actividades que impulse la entidad.
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