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Definitivamente, Dios es panameño


Panamá, con hermosas costas en ambos mares, áreas selváticas de exuberante naturaleza, donde se vive a la altura de la modernidad citadina. Panamá, campeador desde tiempos de corsarios, país que ha sobrevivido al "juega vivo", a malas políticas sociales, a los impactos ambientales, al tráfico de indocumentados, entre muchas batallas a las que ha resistido.

Panamá, prodigiosa Panamá, que ha visto nacer a héroes anónimos que no reclaman puestos de renombre. Nación llena de gente linda, noble; gente que todavía no se ha deshumanizado. Gente que siembra paz, siembra valores, que es ejemplo para sus generaciones. Personas que, lo más seguro, nunca estarán en una papeleta de elección; esas por los que Dios nos protege como nación.

Esta reflexión nace cuando comparamos las noticias actuales: Colombia, nación hermana, sufre los embates de torrenciales aguaceros con miles de damnificados, pérdidas y dolor profundo para nuestros vecinos.

Un frente de tormentas huracanadas tocan las costas del Pacífico de Centroamérica llegando hasta Costa Rica... ¿y Panamá? Es que la naturaleza saltó a Panamá. ¡Aleluya! Porque si estas tormentas fuesen en Panamá, ¿qué medidas reales de protección a los miles de ciudadanos están a disposición de la población?, si con algunos aguaceritos ya hay casas inundadas. ¡Es que, definitivamente, Dios es panameño!

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América