default

Del Canal, la Asamblea y otras cosas



En suspenso han quedado numerosos temas que han estado ocurriendo en la vida pública panameña. Las fechas conmemorativas del Canal de Panamá, 30 aniversario de la firma de los Tratados Torrijos-Carter y el inicio de las obras de la ampliación, coincidían con el cambio de gabinete, el Informe del Presidente Torrijos sobre sus tres años de gestión al frente del gobierno, además del inicio del nuevo período de sesiones de la Asamblea Nacional con la polémica elección del nuevo Presidente de la misma.
Todos estos temas exigían de mucho debate y oportunas justificaciones por parte del mandatario. Esto no ha ocurrido. Se ha abierto el espacio a la intranquilidad y la especulación. Lo sano para el Ejecutivo, deben entenderlo así, es corregir esta nefasta forma de gobernar, ya que intentar pasar la página para evitar las críticas o esquivarlas, podría afectar los cimientos mismos de la democracia y generar desarreglos en la institucionalidad panameña.
Ahora bien, que Martín Torrijos - por esa forma peculiar de actuar - piense que dejar el tiempo correr podría hacer desaparecer el debate, es una falta de sentido común, y, especialmente, una falta de ética política y una expresión de debilidad gubernamental. Y si el presidente no está dispuesto a tomar la palabra y conducir el debate nacional de los trascendentales temas en estos históricos momentos que estamos viviendo, podremos afirmar que el desgobierno podría imponerse y otros buscarán ocupar los espacios que han quedado en el vacío. Lo que estamos diciendo es que resulta lamentable observar que es muy poco lo que hace el presidente para enfrentar y dirigir el debate nacional de manera clara y transparente para evitar los riesgos que se perciben en algunos escenarios nacionales.
Veamos algunos ejemplos. El más sonado de estos últimos días es el voto de su partido político en la Asamblea, que le dio el apoyo unánime a Pedro Miguel González y que ha comprometido la política exterior del país con Estados Unidos, pues es inútil pensar que un simple comunicado del gobierno sobre la supuesta separación de poderes, que nadie en Panamá cree, podría bastar para acallar los graves cuestionamientos que sobre estas acciones tiene el gobierno y su partido. La prensa internacional podría "demonizar a Pedro Miguel" y eso sería responsabilidad de su falta de liderazgo. Pero el gobierno sigue imperturbable frente a las críticas y, salvo raras excepciones, el silencio de sus asesores es la norma. Cuando escasea el sentido común para abordar estos temas, lo que queda claro es que hay ausencia de transparencia y de liderazgo para conducir un país. Y esas son las condiciones mínimas que en democracia, le exigen los pueblos a sus gobernantes.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América