Del cuento de CoFINA y la Contraloría, ¿ por qué el apuro?
Decimos cuento, porque después de lo leído en la edición de El Panamá América (24 de agosto de 1999, página A-2), todos los protagonistas resultan ser o se pintan los unos a los otros como unos héroes.
Aquí, todos los protagonistas dicen que la transacción fue buena y se trata de justificar lo injustificable con argumentos que no convencen a nadie. También se menciona un informe de Auditoría realizado por la Contraloría General en la cual especifica de una lesión patrimonial sustancial y adicional, se cita un testimonio del ex director de CoFINA notificando dichos perjurios al bien público, pero de esto, nada. Todo ha seguido su camino sin una explicación detallada y aclaratoria de este asunto tan confuso, para que finalmente pase a su última instancia y sea aprobado en la próxima sesión del Consejo de Gabinete que está por salir.
En la edición de El Panamá América del día 19 de agosto de 1999, se destapa este asunto de la demanda, cuando se publica una transcripción de una reunión de la Junta Directiva o Consejo Directivo de CoFINA celebrada el sábado 24 de julio de 1999, en la cual se aprueba un acuerdo de pago con la empresa Nuevos Hoteles, S.A., y entre otros temas, los honorarios del representante o presidente de CoFINA además de los mismos para los abogados representantes de la Corporación Financiera Nacional en este litigio.
En la misma noticia publicada el 19 de agosto, también se mencionan dos notas del Consejo Económico Nacional (CENA). Una en la cual se informa que en la sesión del CENA celebrada el 27 de julio ( tres días después de la de CoFINA), se emite concepto favorable a la transacción aprobada por la suma de B/. 1,574,925.00 y adicional, aprueba el pago del 15 % en concepto de honorarios profesionales a la firma de abogados contratada para llevar este litigio representando a CoFINA. La otra nota, luego de la intervención de la Contraloría, rectifica la cantidad a B/.1,500,000.00 solamente.
De esto sólo puedo decir, que es muy raro y poco posible que, en el CENA se equivoquen, ya que cuando se requiere enviar a este consejo un proyecto para su debida aprobación, se exige remitir el mismo con cierta anticipación, así como una cantidad de documentos sustentatorios y muy bien detallados, tanto en la parte de argumentos como en las cantidades. No sabemos qué pasó, sólo que de un tajo, se rebajan B/.74,925.00.
Con respecto a la Contraloría, ésta se convirtió en juez y parte de lo actuado, dejando poca o nada de oportunidad para futuras evaluaciones o cuestionamientos.
En la edición de 24 de agosto, observamos que este litigio empieza mal desde un principio y que no se tomaron los correctivos cuando uno de los protagonistas menciona que, por pronunciamientos de la Corte y del entonces Ministerio de Hacienda y Tesoro, se rechaza la existencia de un "bien oculto", que dieron lugar a tres fallos adversos, entonces, ¿ por qué tanta insistencia y no se desistió entonces desde el primer fallo o antes?
Finalmente tenemos que una empresa con activos millonarios, que fue demandada por una lesión patrimonial junto con algunos de sus funcionarios, se le exime del pago de varios millones de balboas, los cuales no se pueden definir cuántos eran, ya que no se conoce a ciencia cierta cuánto era la lesión patrimonial, si los B/.4, 188,000.00 que denunció su exdirector en una ocasión o los B/. 3,200,000.00 que indican los abogados, los cuales ahora alegan que al inicio de la demanda, no contaban con los documentos o información debida para definir la cifra real. ¿ Será esto posible?
Por la forma como se presenta este asunto, todo parece indicar que hay que terminarlo antes del 1 de septiembre de 1999, de lo contrario, la nueva administración por entrar, con todo el derecho que tiene, sustituye al representante o presidente de CoFINA y lo más seguro que también a los abogados.
Para llegar al final del cuento, el cual se pudiese extender mucho más por la cantidad de detalles aún por esclarecer, todos los protagonistas terminan contentos y nosotros, el pueblo, los verdaderos dueños, a llorar al parque.
Aquí, todos los protagonistas dicen que la transacción fue buena y se trata de justificar lo injustificable con argumentos que no convencen a nadie. También se menciona un informe de Auditoría realizado por la Contraloría General en la cual especifica de una lesión patrimonial sustancial y adicional, se cita un testimonio del ex director de CoFINA notificando dichos perjurios al bien público, pero de esto, nada. Todo ha seguido su camino sin una explicación detallada y aclaratoria de este asunto tan confuso, para que finalmente pase a su última instancia y sea aprobado en la próxima sesión del Consejo de Gabinete que está por salir.
En la edición de El Panamá América del día 19 de agosto de 1999, se destapa este asunto de la demanda, cuando se publica una transcripción de una reunión de la Junta Directiva o Consejo Directivo de CoFINA celebrada el sábado 24 de julio de 1999, en la cual se aprueba un acuerdo de pago con la empresa Nuevos Hoteles, S.A., y entre otros temas, los honorarios del representante o presidente de CoFINA además de los mismos para los abogados representantes de la Corporación Financiera Nacional en este litigio.
En la misma noticia publicada el 19 de agosto, también se mencionan dos notas del Consejo Económico Nacional (CENA). Una en la cual se informa que en la sesión del CENA celebrada el 27 de julio ( tres días después de la de CoFINA), se emite concepto favorable a la transacción aprobada por la suma de B/. 1,574,925.00 y adicional, aprueba el pago del 15 % en concepto de honorarios profesionales a la firma de abogados contratada para llevar este litigio representando a CoFINA. La otra nota, luego de la intervención de la Contraloría, rectifica la cantidad a B/.1,500,000.00 solamente.
De esto sólo puedo decir, que es muy raro y poco posible que, en el CENA se equivoquen, ya que cuando se requiere enviar a este consejo un proyecto para su debida aprobación, se exige remitir el mismo con cierta anticipación, así como una cantidad de documentos sustentatorios y muy bien detallados, tanto en la parte de argumentos como en las cantidades. No sabemos qué pasó, sólo que de un tajo, se rebajan B/.74,925.00.
Con respecto a la Contraloría, ésta se convirtió en juez y parte de lo actuado, dejando poca o nada de oportunidad para futuras evaluaciones o cuestionamientos.
En la edición de 24 de agosto, observamos que este litigio empieza mal desde un principio y que no se tomaron los correctivos cuando uno de los protagonistas menciona que, por pronunciamientos de la Corte y del entonces Ministerio de Hacienda y Tesoro, se rechaza la existencia de un "bien oculto", que dieron lugar a tres fallos adversos, entonces, ¿ por qué tanta insistencia y no se desistió entonces desde el primer fallo o antes?
Finalmente tenemos que una empresa con activos millonarios, que fue demandada por una lesión patrimonial junto con algunos de sus funcionarios, se le exime del pago de varios millones de balboas, los cuales no se pueden definir cuántos eran, ya que no se conoce a ciencia cierta cuánto era la lesión patrimonial, si los B/.4, 188,000.00 que denunció su exdirector en una ocasión o los B/. 3,200,000.00 que indican los abogados, los cuales ahora alegan que al inicio de la demanda, no contaban con los documentos o información debida para definir la cifra real. ¿ Será esto posible?
Por la forma como se presenta este asunto, todo parece indicar que hay que terminarlo antes del 1 de septiembre de 1999, de lo contrario, la nueva administración por entrar, con todo el derecho que tiene, sustituye al representante o presidente de CoFINA y lo más seguro que también a los abogados.
Para llegar al final del cuento, el cual se pudiese extender mucho más por la cantidad de detalles aún por esclarecer, todos los protagonistas terminan contentos y nosotros, el pueblo, los verdaderos dueños, a llorar al parque.